Leticia Bianchi (Bilbao, 1978) es desde hace dos meses la trabajadora social de la Asociación de Mujeres Separadas. Una entidad que atiende a varias usuarias a la semana que, en la mayor parte de las ocasiones, llegan a la sede, en el número 58 de la avenida de Buenos Aires, sin saber cómo regularizar su situación tras la separación de sus parejas.
-¿En qué consiste tu trabajo?
-Hago la recepción y primera entrevista de las usuarias. La mayor parte vienen muy despistadas y desorientadas sobre qué es lo que tienen que hacer, no saben a dónde ir ni qué papeles presentar. Si no han visto a un abogado las remito a la de la asociación, para solucionar el tema legal, y me ocupo de su inserción laboral y de las ayudas que puedan necesitar.
-¿Hay un perfil concreto de usuarias o es heterogéneo?
-Es variado. Son más las mujeres que superan los cincuenta años, que llevan décadas casadas y sin trabajar, pero también hay mujeres de entre veinte y treinta años y todas necesitan pautas, aunque resulte sorprendente en el caso de las más jóvenes.
-¿A qué se debe esa desorientación a la hora de afrontar su nueva vida?
-Influyen muchos factores. En el caso de las de mayor edad hay factores como los años sin trabajar y dependiendo de su marido, pero es una cuestión de mentalidad. Muchas tardan en tomar la decisión porque pesa más el miedo a quedarse solas.