Buenas palabras para quien fue un buen escritor. Una ofrenda floral en la que no faltó nadie. La figura de Eduardo Blanco Amor fue ayer recordada por intelectuales, políticos y los más importantes, estudiantes que en su vigente formación revitalizan su obra y su persona, alzando su legado al de los más grandes. Marcos Valcárcel, en su intervención, repasó al hombre y al escritor con un discurso documentado e improvisado a los píes de su tumba a pocos metros de la sobrina del escritor, Marita Bóveda. El delegado de Educación, Gonzalo Sueiro, y la concelleira de Educación en Ourense, Ana Garrido, custodiaron al historiador en compañía del teniente de alcalde, Alexandre Sánchez Vidal, la concelleira de Cultura, Isabel Pérez y el presidente de la Diputación, José Luis Baltar. Luis González Tosar, ejerció de maestro de ceremonias, tras su llegada, al cementerio de San Francisco y que generó un inicio del acto improvisado. El cabo de año del fallecimiento de Blanco Amor, el vigésimo noveno, dio origen al llamamiento para aunar voluntades con el objetivo de ahondar en la figura y la obra del autor el año próximo, para perpetuarlo como «el arquitecto del concepto mitológico de Auria», un rasgo que Ourense no ha dejado exportar hasta la fecha.