La primera intervención de la segunda fase será sustituir la actual cocina, que ha recibido una seria reconvención del Valedor do Pobo en su último informe, es el próximo paso.
Ocupará el solar de la vieja central eléctrica y será un bloque totalmente independiente para cumplir los requisitos exigibles a un lugar donde se almacenan y procesan alimentos y donde deben existir unos circuitos para el movimiento de productos perfectamente definidos. Está previsto que a lo largo de este año se redacte el proyecto y se proceda a la ejecución de la obra.
La siguiente intervención de esta segunda fase será la construcción de un edificio, paralelo al Cristal y al quirúrgico. En él estarán las consultas de especialistas para pacientes no hospitalizados, los hospitales de día y siete unidades de hospitalización. La zona maternal e infantil contará con habitaciones individuales, un área de urgencias unidas al servicio general y una zona de partos unificada para hacer más cómoda la estancia de la mujer.
Aunque ése es el diseño final del futuro edificio, su primer uso será como «colchón» de las obras generales de reforma. Una vez levantado el tercer edificio del nuevo complejo, se trasladarán a él los servicios del Santa María Nai y gran parte de las camas de hospitalización del Cristal para poder iniciar las obras de reforma en este segundo hospital. De ese modo, ni los pacientes ni los profesionales sufrirán las molestias ni los riesgos de las obras.