Decenas de ourensanos arroparon ayer a los vigentes campeones del mundo que disputan un torneo preolímpico
24 jul 2008 . Actualizado a las 12:01 h.Ya están aquí. Casi un año después de su última visita, allá por el mes de agosto del 2007, la selección española de baloncesto regresa a Ourense con la intención de ultimar su puesta a punto para la cita olímpica de Pekín.
Más de dos horas antes de la llegada de los «júnior de oro» varias decenas de personas, en su mayoría niños, se agolpaban en los aledaños del hotel San Martín para tratar de cazar una sonrisa, una mirada e incluso los más afortunados un autógrafo de uno de sus ídolos. Todo vale para colmar su ilusión. Banderas, camisetas y libretas aguardaban detrás del cordón policial por una firma o por un gesto que justificase tanta expectación.
Dos horas después de la hora prevista, en torno a las 14.45 horas, el autobús de los actuales campeones del mundo hacía su aparición en la calle Juan XXIII. La alegría se desataba y los nervios se ponían a flor de piel. Y no era para menos. El mejor baloncesto del mundo volvía a la capital.
Fue entonces cuando los flashes y los empujones empezaron a sucederse para sacar la mejor instantánea y para ganarle unos centímetros más a la cinta de seguridad. Primero el cuerpo técnico y luego los jugadores comenzaron a desfilar por la improvisada pasarela que se había habilitado para la ocasión.
En sus rostros se notaba el cansancio por el esfuerzo realizado la noche anterior en el partido que les enfrentó a Argentina en Madrid pero ninguno puso disculpas para detenerse , unos segundos, y atender a las peticiones de los aficionados. Gasol, Garbajosa, Calderón y compañía a un palmo de distancia. El sueño volvía a hacerse realidad para los ourensanos. Al final la espera, mereció la pena.