El histórico CD Ourense puede estar ante su final si hoy no aparecen apoyos económicos reales que sufraguen las deudas que ahogan al club rojillo
17 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Ser o no ser. Hoy la directiva del CD Ourense puede tomar una decisión definitiva sobre si el club es capaz de salir adelante o no. El presidente del consejo de administración, Juan Pérez, espera que hoy se consiga el dinero en efectivo que necesitan. Si no, quizás podría ser el anuncio del final de la historia del club.
Las últimas dos semanas han estado marcadas por un renovado discurso optimista por parte del presidente, pero la realidad sigue siendo dura. Hay buenas palabras, promesas de futuro y compromisos condicionados pero no dinero contante y sonante. Así, la situación es prácticamente la misma o peor, pues por el camino el club ha podido comprobar cómo se le iban jugadores con los que contaba.
Juan Pérez se resiste a que el barco se hunda. Sin embargo, no es capaz de enderezar el timón pues son demasiadas las grietas y apenas hay con que taparlas. La oferta de la Diputación, cien mil euros, está condicionada a que aparezca el resto del dinero necesario. Si no, el presidente José Luis Baltar tampoco está dispuesto a tirar el dinero por la borda. Y en el mejor de los casos sería un parche para retrasar un hundimiento inminente.
El club tiene muchas cuentas pendientes, no sólo con futbolistas y entrenadores, sino con su personal no deportivo que lleva cinco meses sin cobrar, con empresas como Unión Fenosa u organismos como Hacienda y la Seguridad Social que obligan a juntar unos 300.000 euros mínimo.
La Ley Concursal se ha desvelado al final, en contra del calificativo de «ejemplar» que pregonó el anterior presidente Quino Muñoz, como un factor que estrangula aún más la exigua economía del club. A ello se ha unido el retroceso en los ingresos que tenía hace unos años el club, con más subvenciones de las tres administraciones, derechos de televisión, publicidad y socios. Así, el agujero que se quiso reducir con el procedimiento concursal bajó la deuda sobre el papel, pero no alivió las cuentas pendientes.
El quid de estos días sigue estando en conseguir unos cien mil euros que sumar a la oferta de la Diputación. Sin embargo, de momento no han aparecido.
El Ayuntamiento de Ourense, a través de la Tenencia de Alcaldía del BNG, negó viabilidad al proyecto rojillo y descartó partidas extraordinarias para el Ourense. Los empresarios han ofrecido colaboración dentro de sus posibilidades. Pero esto significa comprar un número de carnés o aportar cantidades pequeñas. No hay por ahora una empresa o particular dispuesto a aportar las cantidades importantes que requiere el club.
«Non é fácil conseguir cen mil euros. Non se sacan baixo dunha pedra. Hai vontade de colaborar, pero a xente da directiva non é xente de capital», decía un directivo que ve difícil solución, a pesar del vuelco del discurso presidencial en los últimos días. Hoy el consejo de administración verá las posibilidades, comerán juntos y decidirán. El último giro hacia adelante de Pérez no fue consultado con los demás directivos.
Mientras, Romero está en la difícil posición de intentar convencer a los jugadores de que se queden sin estar convencido. Varios, tras las amargas experiencias de los últimos años, prefieren no arriesgarse. Las oficinas del club siguen abiertas por un personal que no cobra, pero ya casi nadie va a O Couto. La impotencia y la indiferencia social pueden más que la historia y el amor a los colores rojillos.