Las obras del carril bici han creado un enfrentamiento entre BNG y PSOE, que únicamente coinciden en señalar que no es exactamente un carril bici
28 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las recién iniciadas obras del carril bici que cruzará O Barco por la zona del Malecón han levantado las críticas de la portavoz nacionalista, Isabel Gacio, que rechaza el proyecto porque «supón un corte absurdo na pradeira onde toman o sol moitas persoas nos meses de verán».
La edil del BNG considera que «hai arriba suficiente pavimento para as bicicletas sin necesidade de levalas ao céspede», al tiempo que, esgrime «iso non é un carril bici». Y explica «un carril bici é unha vía para circular en bicicleta comunicando distintos lugares do Concello e do casco urbano como alternativa aos coches». Premisas que, considera, no se cumplen en esta obra. Gacio critica también que es una zona inundable, «polo que en cando suba o río veremos os bordillos ciscados polo Sil».
Desde el Concello, el alcalde en funciones, Eduardo Ojea, explica que «as obras siguen o proxecto aprobado hai dous anos, tamén polo BNG». Se trata de un proyecto que tiene el visto bueno de Confederación Hidrográfica del Norte, que se posicionó a favor de que el suelo del carril bici sea de tierra y no de hormigón, como estaba inicialmente previsto. Las actuales obras sufrirán una pequeña modificación para colocar los bordillos a la misma altura del césped, con el fin de no dificultar el paso de las personas con movilidad reducida. Desde el concello rechazan la nomenclatura de «carril bici» en favor de «zona de paseo» que esperan sea utilizada durante todo el año por los barquenses.
Y hablando de los vecinos, estos también han opinado. Manuel, que ayer a sus 92 años paseaba por el Malecón, decía irónicamente que «está muy bien que hagan ese paseo, para que los viejos vayamos en bicicleta; y para que aprendamos a dar las curvas», apuntaba en referencia al sinuoso recorrido. Más convencidos con la iniciativa se mostraban dos niños que no dudaron en «probar» el circuito. Eso sí, la situación no es la idónea porque todavía está demasiado mojada la tierra, y las ruedas no hacen más que patinar. Pero aún así, aseguran que la usarán en cuanto esté lista. Menos optimista se mostraba un experimentado ciclista barquense, Juan, que en ese momento paseaba por el Malecón. Sus recorridos de varios kilómetros poco espacio tienen en la orilla del Sil. Solo servirá para manchar las ruedas de tierra, dice.