El consejo de administración del Ourense mantiene en su planificación las reuniones semanales para analizar la situación del club, pero el encuentro de la próxima semana será crucial para establecer la previsión de pagos que, aún sin liquidar definitivamente el ejercicio económico, debe permitir que se establezca un calendario de las obligaciones contraidas por el club.
La necesidad de iniciar cuanto antes la planificación de un proyecto deportivo que, tras el descenso, debe romper de modo obligatorio con lo realizado en los últimos años y, en esa línea se están moviendo los actuales rectores de la sociedad anónima deportiva, aún pendientes de conocer como quedará compuesto el equipo directivo que afrontará la siguiente temporada, si finalmente es posible, como ha defendido en los últimos días su presidente, Juan Pérez.
Los integrantes del consejo van a estudiar las últimas noticias recibidas desde las instituciones locales, ya que se han iniciado los contactos, tanto para cerrar el capítulo de subvenciones de esta temporada como para conocer la disponibilidad de los apoyos del Concello y la Diputación en un futuro próximo.
Son varios los pasos que todavía debe dar la sociedad anónmica deportiva para cumplir los plazos del proceso concursal y, aunque las negociaciones con los principales acreedores -sobre todo Hacienda y Seguridad Social- están siendo fluidas, la falta de dinero en caja sigue maniatando a un club que también debe dirigirse a todos sus jugadores, técnicos y empleados para satisfacer los honorarios pendientes, desde el mes de marzo, si bien incluso hay cantidades anteriores que algunos de ellos han accedido a aplazar en acuerdos puntuales.
De momento, desde el seno del club no se ha apuntado nada concreto sobre las vías de financiación de la entidad y, si bien varios de los miembros del consejo de administración reconocían que la situación era muy delicada, Juan Pérez se ha mostrado más optimista en las últimas fechas.
En una situación similar, el Burgos, descendido también a Tercera ha comenzado a ofertar pagarés a sus jugadores, también pendientes de cobrar dos mensualidades, tras exponer que no existe liquidez en las arcas del club. Aunque posibles denuncias a la AFE pueden ser una traba considerable para el Club Deportivo Ourense, lo cierto es que en su caso particular, la máxima prioridad es el cumplimiento de los plazos derivados del proceso concursal e incluso la estimación de los ingresos de que podrá disponer para hacer frente tanto a esas deudas en sus sucesivos períodos, como para el presupuesto que se confeccione para salir en la Tercera División.
Todo eso sin olvidar, que entre los objetivos para seguir adelante en el ámbito deportivo, el proyecto debe ser lo sufientemente atractivo para implicar a nuevos patrocinadores y a una afición escaldada por los fracasos de las últimas temporadas. Una tarea que también precisa de una importante tarea.