Un simulacro para remover conciencias

OURENSE

El campus ourensano se llenó de curiosos para seguir las labores de rescate de cuatro heridos fruto de un accidente de tráfico. Por suerte solo era un simulacro, pero la profesionalidad de los servicios de urgencias y la credibilidad de los actores que hacían el papel de accidentados hizo que más de un estudiante pensase que realmente había ocurrido una tragedia.

Todo comenzó con un choque frontal de dos vehículos en uno de los viales interiores del campus, concretamente junto a las pistas de tenis. Inmediatamente se produjo una llamada real de un supuesto testigo a la centralita de la Policía Local y a partir de ese momento se organizaron el dispositivo de rescate. Los primeros en llegar fueron los agentes locales, que también informaron al 061, a los bomberos y a Protección Civil de los hechos para que hicieran acto de presencia en el lugar.

Tras una primera valoración del escenario y con una unidad de apoyo de la Guardia Civil para regular el tráfico, llegaron dos vehículos de los bomberos para proceder a la excarcelación de tres de los cuatro heridos, interpretados todos ellos por los alumnos del grupo universitario de teatro Cordelia, que además iban maquillados por estudiantes del taller de efectos especiales del campus. Tan realista fue la escena que el único herido leve, que fue el primero en abandonar el vehículo, estuvo durante casi todo el tiempo sentado en la acera como si realmente estuviera en estado de shock.

Poco a poco los bomberos consiguieron ir sacando de los vehículos a los heridos más graves. Primero se retiraban las puertas con grandes tenazas y después los asientos traseros para poder retirar los jóvenes desde el maletero de manera que pudieran salir ya en posición vertical en una camilla. Franqueado este paso, ya solo restaba su traslado en ambulancia.

El simulacro, que duró una media hora, sirvió para acercar a los universitarios a las circunstancias reales de un accidente, pero también para mejorar la coordinación de los servicios de urgencia, cuyos responsables tomaban notas continuamente.