Los vecinos la bendicen

OURENSE

Los usuarios de la fuente de la margen derecha del Miño no tienen dudas sobre sus propiedades curativas

27 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Pese a quien le pese y diga quien lo diga, para las infecciones y las heridas, no hay otra mejor». El veredicto es claro: los vecinos la bendicen. Sin valor demoscópico ni base científica que los respalde, los usuarios de O Tinteiro defienden la calidad del agua que utilizan para tratar sus heridas. Las palabras del delegado de Sanidade, Juan José Monedero, a La Voz en las que aseguraba que él no haría gárgaras con esta agua, no han hecho mella en los vecinos consultados: «O meu irmán tiña unha infección de garganta, que estaba quedando medio afónico. Facía gárgaras e tragaba, e curou. Nunca tivo ningún problema».

Es uno de los muchos testimonios e historias que a diario se escuchan en O Tinteiro. Basta con sentarse al lado de la fuente y esperar el constante goteo de personas en procesión. Llegan con su palangana o su botella. Es el caso de un hombre que no quiere «publicidad», pero que afirma que vuelve 52 años después de la primera vez. «Volvo por unha ferida que non cicatriza. Dicía o médico que igual me tiña que operar, entón pensei que o mellor ía ser probar con esta auga. Xa vou notando os resultados».

Historias

Para la mayoría, la fuente es sagrada. Tan pronto como se menciona algún atisbo de duda sobre la salubridad del agua, los usuarios saltan. Cuentan historias propias o de conocidos. Todos coinciden en apuntar su eficacia para las infecciones, pero hay quien le otorga más poderes curativos: eliminar la caspa del pelo, curar las afonías, enfermedades de la piel o problemas estomacales. Es el caso de Manolo Álvarez. Asegura que pasea todos los días por las márgenes del río Miño y que solo escucha buenas palabras de sus efectos curativos: «Por las experiencias que me cuentan personas cercanas es muy buena. Un familiar tenía una herida en la mano y le fue mano de santo». También reconoce que la ha bebido en varias ocasiones cuando sufría algún problema bucal: «Bien no sé si me hizo, pero mal desde luego que no».

Tampoco les causa respeto el mal olor del agua o que salga sucia cuando el río crece. Incluso hay quien opta por saltarse la cola en la fuente e ir a cogerla directamente al manantial, que se encuentra unos metros río arriba.

Lo único que le piden a las autoridades es que dejen las cosas como están y que, en todo caso, mejoren el manantial. Los días de lluvia, aseguran, baja la afluencia de personas porque no hay un sitio donde resguardarse.