Las obras suelen tener un principio y un fin. La creatividad marca los tiempos. En el Museo Municipal, Manuel Penín mostró la finalización de una pintura iniciada en el propio lugar expositivo y en el auditorio Víctor Ullate presentó Coppelia, pero la adaptó los nuevos tiempos de la mano de Eduardo Lao. Aquí la creación de otro es transformada para darle un nuevo sentido y, por lo tanto, una nueva vida. Desde Principio. Una de las originalidades de la exposición con la que se inició el curso museístico en el Municipal era la de poder comprobar cómo se gestaba una obra de arte. La exposición Aperturas del ourensano Manuel Penín , que ocupa las dos salas del espacio cultural, ha aumentado a lo largo de estos meses el número de obras artísticas. Pero lo ha hecho dentro del mismo enclave. Hace algunas semanas el artista invitaba a un grupo de escolares del colegio Franciscanas a visitar la exposición y a participar en el inicio de una obra de arte. En aquella ocasión Manuel Penín realizó una serie de trazos sobre una gran tela con distintos colores. Los escolares tuvieron la oportunidad, entonces, de preguntar al artista cosas como: «¿de quién es el autorretrato?». Las líneas de entonces, sin contenido alguno, se han convertido con el tiempo, -a lo largo de todo el mes de febrero- en una obra artística de gran tamaño y muy colorida. Y lo ha hecho de cara al público que ha podido ver, comprobar, cómo el cuadro se perfilaba de principio a fin. Cómo nace y se hace una creación artística. No es la primera vez que el pintor realiza sus obras de cara al espectador. Manuel Penín participó en una iniciativa novedosa en la Casa da Xuventude. El nuevo cuadro, creado en pocos días, se ha sumado así a las 120 obras que componen la exposición Aperturas que se podrá visitar hasta el 2 de marzo. Una muestra colorista a través de la cual el artista ha querido hablar de la creatividad como un ejercicio individual del artista. Al acto de presentación de la nueva obra acudió además del artista, la directora del Museo Municipal, Eva Torres .
Una de las compañías nacionales de mayor prestigio, el Ballet de Víctor Ullate visitó de nuevo la capital ourensana. En esta ocasión la compañía eligió una de las obras más representadas a nivel internacional pero adaptado a los nuevos tiempos. De la mano de Eduardo Lao , la obra Coppelia (libreto original de Charles Nuitter, basado en un cuento de Ernerts Theodor Amadeus Hoffman) recupera su aspecto más cómico. Los ourensanos que acudieron ayer al auditorio de la capital para disfrutar del ballet se encontraron con un laboratorio cibernético de inteligencia artificial, en donde el doctor Coppelius investiga sobre la fabricación de un androide femenino, con un comportamiento totalmente humano. La calidad de los bailarines dirigidos por Víctor Ullate, fundado en 1998, se hizo visible en el auditorio. Una compañía de 22 bailarines que han sido formados en la propia escuela de Víctor Ullate creada hace cinco años. Los bailarines de la compañía tiene distintas nacionalidades y en esta ocasión han contado con la presencia, como maestra invitada, de Menia Martíne z.