Los ingenieros gallegos homenajearon ayer a Francisco García, decano ourensano durante veinte años
10 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Treinta años de experiencia en la profesión, veinte de ellos como decano del colegio ourensano de ingenieros técnicos industriales, justifican por sí solos un homenaje. Ourensano de nacimiento y, en gran parte, de profesión, a Francisco García Fernández se le acaba de conceder la insignia de oro del consello galego de ingenieros técnicos, que ayer se reunió en la capital de As Burgas para celebrar un pleno.
-¿Qué significa para usted este homenaje?
-Cuando me lo comunicaron, reviví en un momento los veinte años de vida colegial. Para mi esta condecoración supone una mezcla de sentimientos en los que se unen muchas cosas. Existe un vínculo personal que se crea junto al profesional y a todos nos gusta el reconocimiento.
-Mirando atrás, ¿cómo ve la evolución que ha tenido su profesión?
-Hoy en día la ingeniería técnica está en todas partes. Desde que uno se levanta y tiene agua caliente en la ducha, hasta que se acuesta por la noche. El ingeniero deja huella por donde pasa porque está presente en todos los sectores de la sociedad. Se puede decir que no habría progreso sin la ingeniería porque si miramos lo que era España hace 40 años y todo el progreso de hoy en día, vemos que esa evolución tiene mucho que ver con la ingeniería.
-Y, ¿qué panorama se encuentran los nuevos profesionales que terminan sus estudios?
-La ingeniería no tiene grandes problemas de paro. Eso sí, es cierto que los jóvenes no tienen las mismas oportunidades que los que comenzábamos en mi época. Hace cuarenta años la sociedad necesitaba mucho al ingeniero técnico. Hoy también, pero no en esa medida.
-Quizás, entonces, la profesión tiene que avanzar en algún sentido...
-Antes éramos más generalistas y ya no podemos serlo tanto. El ingeniero tiene que especializarse más y trabajar en equipo. El campo de trabajo nuestro se ha ido ampliando mucho y ahora nuestro reto es la especialización.
-En eso tendrán algo que ver los colegios...
-Sí, una de las grandes virtudes de los colegios provinciales es la formación de posgrado. Hoy en día son los que están haciendo una labor fabulosa impartiendo materias a las que la Universidad no puede llegar porque no tiene esa capacidad.
-Parece que la ingeniería sigue siendo un mundo de hombres...
-La presencia de la mujer ha aumentado mucho en los últimos años, pero es cierto que con menos intensidad que en otros ámbitos. Hoy en día la presencia femenina supone el 25%, quizás porque a la mujer esta profesión le sigue pareciendo un campo árido.
-¿Cree que existe desconocimiento hacia su profesión?
-Estoy convencido. Desde antaño se ha visto al ingeniero como este cerebrín que hacía cosas raras y hay que decir que la ingeniería no es más que una persona experta en algo, que lleva a cabo algo desconocido para la sociedad.