Carlos reside en el barrio de A Ponte y es uno de los muchos vecinos de la capital que cuando empezó a detectarse el mal sabor y olor del agua se puso en contacto con la compañía Aquagest para pedir explicaciones por lo que estaba ocurriendo y reclamar.
-¿Qué explicación le dieron en aquél momento?
-Me dijeron que era un problema del bombeo y que se solucionaría. Pensé que sería cosa de días o de horas, pero aunque se quedaron con todos mis datos, incluido el teléfono, no se han vuelto a poner en contacto conmigo. Puedo entender un incidente puntual, pero no me parece que sea normal estar quince días así.
-¿Ustedes consumían habitualmente el agua del grifo?
-Pues la verdad es que sí, porque yo siempre digo y defiendo que la calidad del agua en Galicia es excepcional, afortunadamente, y no me parece necesario comprar agua para beber, salvo en casos puntuales. Ahora evidentemente tengo que hacerlo, lo cual aunque no sea una cantidad excesiva, es un gasto más. Yo los invitaría a hacer un cálculo. Si calculamos, por ejemplo, cuatro personas en una casa y suponemos que sólo se bebe cada una una botella al día y lo multiplicamos por el coste que puede tener una botella aunque cojamos de las más baratas, y lo volvemos a multiplicar por quince días, el resultado es importante. No es lógico que estemos pagando como contribuyentes los recibos del agua y ahora encima tengamos que hacer un gasto extra para comprarla. Porque la verdad es que con el olor que saca a mí no me apetece ni ducharme y entiendo que haya gente que no quiera ni lavar los platos con esa agua.
-¿Cree que deberían compensar de algún modo?
-Yo ya se lo sugerí cuando hice la denuncia telefónica. Les dije que lo menos que podían hacer es compensar a los usuarios con alguna bonificación en el recibo del mes. Es lo mínimo tener un detalle con la ciudadanía que pagamos religiosamente.