La festividad de San Antonio deslució este año al no tener jóvenes en edad de cumplir con la patria y portar al santo
18 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las levas valdeorresas no estaban ayer para pasar revista, al menos en Petín, donde los hombros de dos vecinos y dos miembros de Protección Civil sustituyeron a los mozos de dieciocho años que deberían portar a San Antonio en la procesión anual. Era festivo local y el día en el que, antiguamente, aquellos que se iban a incorporar al servicio militar recaudaban fondos para su aventura en los cuarteles. La tradición mandaba entonces que los chavales contratasen a la orquesta y llevasen el bar, que por ser invierno se monta en el teleclub y hace años, en un café de la plaza ya desaparecido.
Lo que sucedió esta vez es que los cinco chavales empadronados en la parroquia de Petín y que este año cumplían la edad, están estudiando fuera y se tuvieron que hacer cargo de organizar la fiesta otros quintos, pero de los años setenta. Mingos Díaz es de la quinta del 76 y recuerda que antiguamente los organizadores de la fiesta recibían regalos de las casas que después se subastaban, sobre todo piezas del cerdo: «A xente daba cabezallas, rabo, orellas e despois subastábanse e os cartos repartíanse entre os quintos». Con él está en la organización Toño Díaz, a quien le tocó rendir cuentas con la patria en el 81, cuando dejó de solicitar prórrogas. «Antes a festa duraba dous ou tres días e cobrábase entrada para o baile da noite», recuerda Toño.
La tradición no se interrumpió con el tiempo ni con los cambios en la Ley. Lo que no tienen tan claro es como se adaptaron los objetores de conciencia a la celebración. «Eu creo que aquí nunca houbo deso», apunta Mingos. El caso es que se acabó el servicio militar obligatorio y esta tradición se mantuvo. Se acabó la mili en general, y la fiesta continuó. Y ahora que lo que parece que se acaba son los quintos, en Petín no se resignan y siguen celebrándolo. La madrugada del miércoles al jueves se alargó en algunos bares casi hasta el amanecer y ayer cerraba la programación un grupo de rock formado por jóvenes del pueblo. Eso sí, por mucho rock que haya hay cosas que no cambian, y con quintos o sin ellos, San Antonio tuvo procesión.