Resaca de una noche intensa

OURENSE

Una quincena de jóvenes necesitaron de atención médica por intoxicación etílica o agresión. Los demás disfrutaron de una madrugada repleta de alternativas

02 ene 2008 . Actualizado a las 03:36 h.

La noche más intensa del año se vivió sin excesivos sobresaltos en la capital. Miles de ourensanos salieron a la calle para dar la bienvenida al 2008. Fiestas con invitación, cenas con reserva o un brindis en los sitios habituales, cualquier opción fue válida para pasar las primeras horas del nuevo año que, en algunos casos, se prologaron hasta bien entrado el mediodía.

«Tranquila». Así definió la Policía Local de Ourense la Nochevieja de 2007. Pese a ello, una quincena de personas se fueron a casa después de pasar por Urgencias. Según datos provisionales, se atendieron a seis jóvenes por intoxicaciones etílica y ocho por agresión. Ninguno tuvo que ser ingresado.

El control exhaustivo de las ocho patrullas policiales en las calles sirvió para evitar en gran medida salidas de tiesto. En la sala de comunicaciones de la Policía Local, las llamadas recibidas se redujeron a una decena de quejas sobre ruidos -tanto en la calle como en locales-, un aviso sobre conducción temeraria o una persona embriagada molestando en la puerta de una discoteca.

La vigilancia también se centró en los botellones. El más multitudinario se celebró en el parque de As Mercedes -hubo un par de intervenciones por ruido-. También hubo aglomeraciones de gente en la plaza Mayor y en la zona de los vinos.

Los más atareados ayer fueron los taxistas. Pese a que estaban en la calle, unos ochenta vehículos para atender la demanda en Nochevieja, las colas fueron aumentando con el paso de las horas en las paradas más céntricas.

Vuelta a la normalidad

Después de una noche tan larga la ciudad amaneció de resaca. En las calles vacías se mezclaban los que venían de vuelta con los que salían de casa. Mientras, los servicios de limpieza del Concello de Ourense se afanaban para que todo estuviera en su sitio. Barrenderos y camiones cisterna devolvían a su estado original las calles. Los trabajos más intensos en la zona vieja y, en especial, en el parque que horas antes servía de escenario para el botellón.