Varias son las versiones que se han escuchado en la sala de vistas de la Audiencia provincial de Ourense, respecto a los hechos que rodearon al atraco, en agosto del 2006, a un chalé de la zona de O Cumial, en la capital ourensana. Todas ellas, así como las pruebas que las sostienen, tendrán que ser estudiadas ahora por el tribunal de la Sección Segunda, tras quedar ayer visto para sentencia el caso contra Helder Oliveira Gonçalves, Roberto Martínez Márquez y Eduardo García Barata.
Según fiscal y acusación particular, los tres son responsables de haber planeado el atraco en la vivienda de un empresario ourensano al que uno de ellos, Helder, conocía porque había trabajado para él. El propio reconocimiento de dos de ellos y los indicios que, según la fiscal, apuntan al tercer sospechoso, Eduardo, hacen sospechar a la acusación que todos ellos son culpables.
Durante su alegato, la fiscal recordó que un hermano de Eduardo ya ha sido condenado como autor de estos hechos por un tribunal de Menores. Ello pese a que ahora, tanto Helder como Roberto aseguran que las dos personas que los acompañaron aquel día en los hechos fueron dos portugueses que encontraron cuando fueron a comprar droga.
Además de calificar de «absurdas», estas explicaciones, la fiscal considera que los restos de ADN coincidente con el de Eduardo García Barata en uno de los gorros utilizados para el asalto es prueba suficiente para demostrar que estuvo en la casa y participó en el robo. Por ello reclama para él una condena de 16 años de prisión, por los delitos de robo con intimidación, detención ilegal, tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas. Para Helder y Roberto Camilo, interesa la fiscal una condena de once años por robo y detención ilegal.