«El ser humano es ante todo memoria y no solo como recuerdo sino como arte»

Jesús Manuel García

OURENSE

Experto en bibliofilia especialmente del siglo XVI, Justo Carnicero profundiza en el ya famoso incendio del instituto ourensano, que forma parte de esa historia negra de los libros que a todos nos hace pensar en aquella lejana Biblioteca de Alejandría, también pasto de las llamas. -Ochenta años y aún duele lo sucedido. -Lo sucedido en aquella fecha del 7 de diciembre del 27 fue algo duro para la historia de Galicia en general y de Ourense en particular. -Y no fue la única hecatombe de este tipo. -Recientemente, en el año 2004, ardía la biblioteca de Weimar, en Turingia, antes la de Bagdad y qué decir de la de Sarajevo. Este hecho formaría parte de un episodio que se repite en la historia mundial de la destrucción del libro y de las bibliotecas. Alejandría, Pérgamo... desaparecieron en la Antigüedad, entre otras. Pero el ser humano es ante todo memoria y no solo como recuerdo sino como un arte. -¿Dónde se conservan las memorias del Instituto? -Pues curiosamente en la Biblioteca Universitaria de Santiago. -Curioso es también que en otro año acabado en 7, 1987, hubiese otra pérdida. -Moría en Pontevedra Antonio Odriozola, el mejor incunabilista de la Historia. Fue él quien localizó en Ourense el Manuale Auriense hecho por Rodrigo de Lavandera. Su extracto de la bibliografía de Nebrija de los siglos XV y XVI, publicado en su primera edición en 1947, aún no ha sido superado por nadie hasta ahora.