El comercio se alía con los niños

Cristina de la Torre

OURENSE

El Centro Comercial Aberto de O Barco celebró su tercer aniversario con una fiesta infantil muy concurrida

06 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

«La sonrisa de un niño es la alegría de un padre». Así explican desde la directiva del Centro Comercial Aberto de O Barco por qué dedican muchas de sus actividades a los más pequeños. Ayer era el tercer aniversario de la puesta en marcha de la unión de comerciantes y para celebrarlo convirtieron la plaza del Concello en una fiesta infantil donde no faltó ni la música reggaeton. Los chavales podían escoger entre el colegio de Harry Potter, una gallina gigante e inflada o subirse a una tabla de surf en la que no durarían más de diez segundos. La elección de los padres estaba entre los bares cercanos, las charlas improvisadas o hacer cola con sus pequeños. Ya que los había a cientos.

La convocatoria fue un éxito y parte de culpa la tiene un personaje con zancos que durante toda la mañana se dedicó a invitar a los más niños a acudir a la cita, que era doble. Además de los hinchables, había un circuito de karts donde los rostros de las madres pasaban de la alegría a la preocupación ya que los chavales demostraban gran confianza con el acelerador.

Todo esto es posible -la fiesta, no lo del acelerador- gracias a que un puñado de comercios decidieron unirse hace tres años y apostar por un comercio de calidad y cercano. Ese puñado suma ahora más de cien negocios y con mucho orgullo. Su presidenta, Charo López, lo resume así: «El pequeño comercio es otra historia». Ella defiende que no tienen nada que ver con las grandes superficies, sobre todo porque al pequeño comerciante le interesa que hablen bien de él pues esa es la base de su red de clientes.

Las tiendas hacen comarca

La presidenta del Centro Comercial Aberto asegura que las tiendas de O Barco no tienen nada que envidiar a la de otros lugares más grandes y que ellos, si compiten, es porque pueden: «No queremos obligar a la gente a comprar aquí, queremos que la gente escoja comprar aquí porque es bueno, porque le gusta». Ella dice que con el comercio también se hace patria, que les gusta que los vecinos que andan por el mundo puedan presumir de una prenda, unos zapatos o un servicio que compraron o contrataron en su pueblo. «¿Por qué un abogado, un cátering o un vestido son mejores si son de fuera?», se pregunta, a la vez que recuerda el éxito de la pasarela que montaron en mayo y que pretenden repetir. Otra de sus máximas es que el comercio también haga comarca, que el intercambio de clientes y servicios beneficie a todos los municipios de Valdeorras.

Charo y sus compañeros planean algo para potenciar la hostelería y confían en el espíritu emprendedor de la zona. Ayer comprobaron como energía, al menos a los más pequeños, no les falta. Porque aquí comercio y niños juntos, son otra historia.