La feria se siente emigrante

Laura Enríquez

OURENSE

Varios pulpeiros picaron centenares de raciones para saciar la demanda de los turistas que se acercaron al campo

08 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

ourense | Fueron muchos los que se vieron obligados a dejar atrás su tierra por razones económicas, laborales o políticas, motivos que asentaron a miles de gallegos por todo el mundo. Pero en la época estival estos transeúntes ahondan en sus raíces escogiendo, de nuevo, el camino de vuelta a sus orígenes. Un viaje que hace posible que hoy en día se considere el mercado del siete de agosto como la feria de los emigrantes.

El campo del mercado se llena así de cientos de gallegos dispuestos a rememorar in situ las tradiciones de su comunidad. Los más jóvenes observan sorprendidos como la pulpeira asusta al cefalópodo sin a penas inmutarse. Una tradición ancestral que convive, curiosamente, en medio de la vorágine de la modernidad.

Llama la atención el rostro de los visitantes que acuden a la feria por primera vez. Sus ojos recorren curiosos cada uno de los detalles que conforman el emplazamiento culinario. Las raciones invaden los toldos improvisados. Con un estilo particular los turistas portan el pulpo ansiando saciar su apetito voraz.

«Los visitantes nos observan, nos analizan, nos preguntan y nos vuelven a interrogar», expresa José Valieras, uno de los pulpeiros del campo da feira. Sus manos cortan las raciones con la maestría que le reporta la experiencia. «Es el mercado más grande del año, la cita a la que acuden más turistas», concluye José mientras continúa mecánicamente con una labor aprendida desde la infancia.