Jóvenes con mucho que hacer

Ruth Nóvoa*+ ruth.novoa@lavoz.es

OURENSE

Los jóvenes se comprometen, también con las tradiciones. Hay ourensanos que se encargan de convertir en tópico el tan traído y llevado pasotismo de los jóvenes. Un ejemplo son los integrantes de la asociación Charamela, juvenil y cultural al mismo tiempo. Quienes la hacen realidad asumen cada verano, desde hace más de diez, la organización de un festival de folclore. Porque no sólo no pasan de organizarse. Tampoco pasan de las tradiciones. Y demuestran que, además de en las discotecas, se puede bailar en otros sitios. Como en sus pueblos, Cea y Amoeiro. Ayer tuvo lugar la recepción oficial a los grupos de Ucrania, Irlanda del Norte y País Vasco que participan en el certamen «Á danza e ó son das meigas» que ellos organizan. La Voz quiso que ellos fueran ayer los protagonistas en un día dedicado a la convivencia y por eso los integrantes de Charamela que se desplazaron al pazo de Trasalba posaron juntos. Como si de un encuentro internacional de fútbol se tratara, las alineaciones folclóricas participantes intercambiaron regalos. Ucranianos, irlandeses y vascos se llevaron la meiga que es símbolo de la cita cultural. La presidenta de la asociación, Rosana Bernárdez, y su secretario, Óscar Vázquez, que representan a Cea y Amoeiro respectivamente, hacen hincapié en la importancia que tiene el trabajo de todos aquellos que colaboran en la organización de una cita que fomenta el intercambio cultural. En esta edición lanzan agradecimientos a Tania María Pérez, Tamara Rodríguez, Myrian González, Montse Estévez, Asun Rodríguez o el ex alcalde de Amoeiro Manuel Fernández Rincón. Y hay más: «Chegue o noso agradecemento a todos os que confiaron en nós para que esto chegase a acontecer; e especialmente ós que nos axudaron aínda sen comprender». Las actuaciones tuvieron lugar ayer en Cea. Mañana, la réplica en Amoeiro, desde las diez.

Los chicos listos eligen las orillas del Miño. Con 33 grados de temperatura en la capital y la tarde libre, la mejor opción es apostarse a las orillas del Miño, rodearse de naturaleza y sacar partido al verano. Ese es el planteamiento de la decena de niños que ayer dedicaron su preciado tiempo de vacaciones a aprender y reciclar. Lo hicieron en el Aula da Naturaleza del Miño, que organiza actividades durante toda la semana. Estos últimos días se encargaron de alargar la vida útil, y divertida, de diferentes objetos condenados a la basura, como botellas de leche o cartones. Conocer la naturaleza es el título del programa diseñado por el aula municipal. Su objetivo, que el entretenimiento sea formativo y sensible con el medio ambiente.