DIAGONAL | O |
02 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.YA VALE, tío, con lo del gran parque de Ourense en la finca de la Diputación en Mariñamansa, dice el lector que en su día votó centrismo y ahora sigue con devoción la estela que le marca la popular gaviota de color azul. Y todo porque en un par de diagonales anteriores se hacía alusión al timo electoral de quienes en su día se llenaron la boca con tal promesa, para saltársela luego a la torera y abrir, a continuación, la posibilidad de que ese espacio acabe convertido en uno más de la expansión urbana, con sus torres, su área comercial, a lo mejor un centro de salud, unos cuantos banquitos y una fuente para que los chavales se refresquen después del partidito de lo que sea que se juegue cuando se haga. Si se hace, claro... Son tantos los oasis prometidos y olvidados, en algún caso hasta recuperados por quienes antes los despreciaban, que resulta fácil perderse, máxime cuando se hace de ellos un empleo más bien zafia, o aparece un aprovechamiento perverso de las ideas ajenas. Se presta a interpretaciones. Que alguien defendiese anteayer como un concepto general, cuando era oposición, la necesidad de reforzar y mejorar los servicios públicos y ahora opte por la privatización pura y dura de alguno de ellos, con la excusa de la eficacia, porque es más ágil la gestión y se llega mejor al fondo del asunto, es un chiste, aunque siempre será opinable si obran bien e incluso si la rectificación merece un aplauso. Es cuestión de matices. Hay, sin embargo, compromisos que de tan claritos como son en su formulación dejan escaso margen a la interpretación. Y si se propone crear un gran parque en una zona de uso público y después se cambia de opinión para venderla , digámoslo así, y destinarla a una promoción inmobiliaria, o es que se hizo la promesa electoral con ligereza y desconocimiento, o se obró luego con olímpico desprecio al compromiso. Por lo menos será un borrón, ¿no?