Sonriente y convencido

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón O BARCO

OURENSE

En directo | Juicio a Solarat Con la tensión contenida, el regidor municipal rues se enfrentó ayer a uno de los tragos más duros de su carrera política, el banquillo de los acusados

16 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?on las 10.00 horas y los valdeorreses centran la atención en el Palacio de Justicia ourensano. El motivo, el esperado juicio a José Vicente Solarat, alcalde de A Rúa, por las presuntas irregularidades cometidas con la concesión de licencias y exención de tasas a la residencia Os Pinos, de la Fundación Valdegodos. El regidor, de traje impoluto, parece relajado y ante los medios de comunicación se muestra convencido de su inocencia. Son las 10.15 horas y frente a las puertas del Juzgado de lo Penal número dos están ya el alcalde, su abogado y la mayor parte de los testigos llamados a declarar. A Solarat le arropan sus concejalas del RUA, un apoyo sustancialmente menor al que había recibido cuando fue detenido en febrero de 2005. En ese momento se habían acercado al Juzgado el coordinador comarcal del BNG y el alcalde de Petín entre otros, un respaldo institucional perdido ayer. Son las 10.20 horas. Una funcionaria empieza a pasar lista y falta el letrado de la acusación particular, ejercida por el edil del PP Manuel Fernández, así como el resto de concejales del Partido Popular que habían sido citados. Finalmente aparecen en las oficinas judiciales y se disipa la incertidumbre de algunos testigos, que temían haber hecho el viaje a Ourense en vano. Manuel Rey Rionegro, concejal antes del PP y ahora del RUA, lamentaba haber tenido que suspender las citas con sus pacientes en el servicio de Radiología del hospital valdeorrés. El enfado de Rionegro fue mayúsculo cuando su declaración fue finalmente considerada innecesaria. Declaraciones Con todos los citados ya en Ourense -a excepción de Manuel Candal, alcalde de Vilamartín y presidente de la Fundación Valdegodos, por enfermedad y de Luis García, autor de un informe urbanístico, por no haber sido posible localizarlo- pudo iniciarse el juicio. El primero en declarar fue el alcalde. Su interrogatorio fue el más largo. Solarat, sereno en apariencia, descargaba la tensión apretando el móvil en sus manos, entrelazadas a su espalda, mientras respondía a las preguntas. Tras él, comenzaron a desfilar los testigos. Los antiguos secretarios municipales y el ingeniero José María Sorribes fueron los que más tiempo pasaron ante la jueza. Tras ellos, a las 12.10 horas, un receso permitió a Solarat relajarse por un momento pitillo en mano. Diez minutos después, todos de vuelta a la sala. Todo apuntaba a que el juicio continuaría hoy, pero las declaraciones del resto de testigos se solventaron en poco tiempo. Así, tras las conclusiones de los letrados, el juicio quedó visto para sentencia. Solarat salió de allí como había entrado, sonriente y convencido de su inocencia. La Justicia decidirá si lleva razón.