DIAGONAL | O |
15 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.PERO QUÉ bien que lo han entendido. Ya lo sabían, claro, antes de pisar moqueta y viajar en coche oficial, dotados como están de una preclara visión del país, pero después de dos veranos, con contundentes campañas de incendios y desfeita, han podido reafirmarlo. Que el llamado problema de los incendios forestales tiene en Galicia un marcadísimo componente económico es algo que, por ofrecer una referencia, destacó muy bien el actual fiscal jefe Florentino Delgado, recién llegado a Ourense desde tierras castellanas, sólo con su buen ojo y buena información, sin poder esgrimir experiencia o conocimiento anterior del paisanaje. Es necesario, decía él hace año y medio, coincidiendo en su opinión con otros muchos que en el desierto habían predicado lo mismo, cambiar la dinámica de que los incendios generen expectativas laborales y económicas. Pero nada. Aquí seguimos, e siguen, erre que erre. En el mismo sitio y con el dinerito a vueltas. Cultivando la economía del fuego y otorgando beneficios a partir de una actividad criminal, la del incendiario. Por un lado, con premios en forma de billetes para los técnicos que trabajaron en los despachos de la Consellería de Medio Rural durante la última oleada de incendios. Por otro, con invocaciones a la conveniencia de que la Policía Autonómica asuma el liderazgo en la persecución y represión de la actividad incendiaria, con indirectas censuras a los otros cuerpos de seguridad. Suena a excusa y a búsqueda de cuantas razones sea necesario apañar para justificar la creación de una nueva policía, otra, para crear empleo y colocar amiguetes. Nada, nada, a seguir repartiendo. Que no se diga. (Que, por cierto, a ver si algún seguidista toma nota y empiezan a referirse al asunto de los incendios como el conflicto , igual que eufemísticamente hacen otros en otros pagos y por otras cosas).