Menos mal que nos queda Pau

OURENSE

DE REOJO | O |

28 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EL DEPORTE es un anzuelo, una red con la que pescar a los niños y a los jóvenes. Todo el mundo coincide en que practicar deporte, verlo, aficionarse al concepto de equipo, es positivo para la educación de la cantera, de los que son los ciudadanos del futuro. También los de Ourense. Otra opinión debe tener el entrenador del COB, Dani García, que el pasado viernes sorteó unas hostias en plena rueda de prensa después de ganar contra el filial del San Fernando (qué hubiera pasado si llegan a perder...). Quien lleve las rifas -en este caso un colaborador de La Voz, por analizar la situación del equipo y opinar sobre ella- es casi lo de menos. Lo que importa es saber qué valores se están transmitiendo a la joven afición del Club Ourense Baloncesto. A los pocos que se apuestan cada quince días en las gradas en nombre del deporte, el equipo, el baloncesto. En nombre de la tradición de aquel Caixa Ourense al que animaban sus padres. Compañerismo, trabajo en equipo, sana competitividad, sacrificio, respeto, convivencia, trabajo... esos son los valores que inspira el deporte. Son los valores que, de forma responsable, deberían difundir los nombres propios del deporte ourensano. Porque de mala educación, de ego, de falta de respeto, de prepotencia y de violencia ya hay -miren a su alrededor y lo verán- ejemplos de sobra. Si aquellos que son (o que al menos deberían ser) referencia para los jóvenes ourensanos intentan solucionar las cosas amenazando, intimidando y chuleando, no nos extrañemos el día que un partido de juveniles acabe -y cito a Dani García- a «hostias». Ahora sólo queda saber si el entrenador del COB va por libre o es el escaparate de la trastienda del club. Mientras tanto, menos mal que nos queda Pau.