CONTRAPUNTO | O |
11 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.EN plena semana del Festival de Cine, cuando la función estaba en las pantallas, una institución de la teórica seriedad de la Cámara de Comercio optó por hacerle la competencia desleal (aunque más a sus cotizantes comerciantes que al festival) poniendo en marcha un espectáculo nocturno titulado Pleno de los Presupuestos . La sesión, que tendría que dar el nivel del rigor de los empresarios ourensanos, se convirtió en el mejor argumento para cuestionarse la necesidad de las Cámaras como institución de servicio a comerciantes e industriales. El espectáculo protagonizado por los ¿empresarios? autodenominados Cámara aberta (una extraña amalgama constituída por los perdedores en las elecciones y en la que se mezclan ex dirigentes del PSOE, militantes del BNG y cualificados miembros de sagas del PP) es una fiel muestra del invento que Ramón María del Valle-Inclán inmortalizó como esperpento. Éste se caracteriza, dice la enciclopedia, por la «estelización grotesca de los personajes y las situaciones, y el predominio de la violencia verbal, los detalles extravagantes y una visión degrada de la realidad». ¿De qué otro modo se puede calificar, y como un ejemplo de las múltiples astracanadas vividas durante las seis horas de pleno, una sesión en la que la empresa Bermello, S. A., propiedad del ex presidente de la Cámara, ex alcalde de Ourense y ex senador del PP, cambió, como si de un partido de baloncesto se tratara, dos veces de representante? Y todo porque la persona eligida por Bermello para defender los intereses de los comerciantes prefirió el glamur de los focos de una tele local al estudio de las cuentas de sus representados. Lo que sorprende en este esperpento es el papel del BNG (¿son estos los compañeros de viaje que posicionarán a los de Quintana como alternativa electoral?) y del propio Bermello, un eterno adalid de los intereses de los comerciantes.