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18 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.ENTRE LOS pasados días 13 y 15, la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Galicia -que mira a Eta, el Grapo, el Exército Guerrilheiro y Terra Lliure- vivió sus segundas Jornadas de Convivencia y Sociedad en el Balneario de Laias (Cenlle). Y allí -en sus conclusiones y declaraciones-, pretendió: considerar las negociaciones del gobierno con la ilegalizada Batasuna ilegales; rechazar que el gobierno se acuerde ahora de las víctimas de la guerra civil española de 1936-39 y se olvide en cambio de las actuales víctimas del terrorismo; exigir que el gobierno respete el pluralismo de las asociaciones de las víctimas del terrorismo; pedir que los condenados por delitos de terrorismo cumplan sus penas de forma íntegra, sin prescripciones ni amnistías; y, en fin, exigir que se controle rigurosamente al gobierno en la exigencia del cumplimiento íntegro de la ley. La Constitución Española vigente sitúa la vida nacional «dentro de la Constitución y de las leyes» y la fundamenta en «la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible».