A CIGARROSA | O |
29 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.PASADO MAÑANA se va a celebrar el Día Mundial de la Arquitectura que, como ya saben los lectores de La Voz, en Ourense se va a centrar en un edificio del Paseo, de estilo racionalista, el inmueble de la familia Marquina Romero. Hay que ver lo que cambió su aspecto con la restauración que, por decirlo así, lo ha encendido felizmente para su mejor contemplación como una obra sencilla que sigue el discurso de aquel movimiento del primer tercio del siglo pasado. Una cita como esta del día 2 tiene que servir, sobre todo, para detenernos en el placer de contemplar los edificios de nuestras villas y ciudades y recrearnos, por qué no, con los diseños de sus fachadas e incluso, de sus interiores porque en arquitectura es fundamental tener en cuenta el espacio interior, como recuerda Bruno Zevi, pues todo lo que carece de ese espacio interior no puede ser llamado arquitectura según este crítico. Aunque enseguida precisa que bajo ningún modo el valor de un edificio se agota en ese valor espacial. La experiencia del espacio arquitectónico se prolonga en calles y plazas donde cada construcción posee o ayuda a crear tanto el espacio interno como el externo. La arquitectura nos habla del tiempo, de ambientes, de cultura en definitiva. Nuestras villas y la propia ciudad de Ourense son un importante filón para el deleite con sus edificaciones de variados estilos y escuelas. Salvo, claro, esos atentados al buen gusto que los constructores plantan por doquier con la aquiescencia del Concello. El 2 de octubre nos propondrán aprender a ver arquitectura a través de un edificio singular que ahora resalta todo su diseño externo sumándose al catálogo de inmuebles que embellecen a su modo la ciudad. Saber ver arquitectura a lo largo de un paseo tranquilo y disfrutarla, entenderla y distinguirla, contribuye a educar el buen gusto de cada uno.