Las culpas

OURENSE

MATICES | O |

11 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

NOS dicen las estadísticas que, tras la puesta en marcha del nuevo permiso de conducir por puntos, se ha logrado reducir el número de muertos en carretera. Eso sí, en todas partes menos en Galicia. Aquí seguimos sufriendo trágicos accidentes en carretera porque, al parecer, el efecto amedrentador del nuevo sistema no parece importarnos demasiado. Y es que también estamos escuchando casi a diario que uno de las principales objetivos a los que se dirige esta nueva ley es a reducir los accidentes y, por tanto, las muertes. De acuerdo con que el pánico a volver a la autoescuela pueda hacer que algunos sean más responsables al volante, pero culpar sólo al conductor de la sangría en las carreteras parece poco menos que injusto cuando, al menos en Ourense, disponemos tan sólo de una autovía que recorre una pequeña parte de la provincia y de muchas carreteras nacionales, provinciales y comarcales que distan mucho de ser los mejores soportes para garantizar la seguridad vial. Mala señalización, peor conservación, escasez de tramos de doble carril, trazados peligrosos y cruces en los que casi hay que cerrar los ojos son algunas de las características de las carreteras ourensanas, en muchas de las cuales apenas se ha invertido dinero desde tiempos inmemoriales, más allá de las rotondas, claro. Y por si ese pequeño detalle no fuera suficiente, también habría que echar un ojo a la situación del transporte público, o lo que es lo mismo, las posibilidades que tienen a día de hoy los ourensanos de desplazarse -en tren o autobús- de una localidad a otra sin tener que hacer uso del coche propio o del taxi. Viendo las opciones parece más fácil subirse al omnibus de un entierro para desplazarse que acceder al transporte público, con rutas y horarios que están a años luz de las necesidades reales de la población. ¿A quien le echamos la culpa de esto?