AL MARGEN | O |
15 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.UNOS CUANTOS militantes y cargos del PSOE dejan en el armario el atuendo del domingo y aplazan por unas horas la jornada de descanso para acudir a un acto de partido. Hace ya dos años que los vientos del poder soplan a favor y hay que desplegar velas para aumentar la velocidad de crucero y espolear a las bases a un año de otra cita electoral, en este caso las municipales. Zapatero ha conseguido relajar el gesto enjuto que siempre tiene el mando, meter el talante hasta el tuétano y dejar en evidencia a su predecesor en La Moncloa. Los socialistas ourensanos se reúnen en una pequeña sala, suficiente para dar cabida a los voluntariosos y a los periodistas de guardia. Aprovechan y dan estopa al contrincante, sin duda encallado en el cenagal de la derrota. Se ven «como motos», ilusionados por ganar el siguiente envite electoral. Dibujan un Ourense idílico de dos años a esta parte, que ya recoge los réditos de unas las nuevas políticas sociales. El acto político sirvió para lo que sirven este tipo de encuentros, para mirarse al ombligo, sacar pecho, repartirse parabienes y obviar defectillos. Entre los olvidos ni una sola referencia a que a la imprenta del Boletín Oficial del Estado llegan con cuentagotas (o no llegan) los anuncios ministeriales para impulsar actuaciones por las que se espera con paciencia franciscana. No se hizo mención a cuándo se ejecutará el plan de saneamiento del Miño o se integrará la alta velocidad ferroviaria en la capital, por poner dos de los ejemplos más socorridos. Pero, lo más llamativo es la convocatoria. Se manda recado a los militantes y periodistas para que acudan a una reunión política que, como queda dicho, trataba de enumerar las hazañas del PSOE. Se supone que a los filosocialistas no habrá que convencerlos, sino al conjunto de la sociedad. ¿Qué pasa? ¿Hay que ganarse a la prensa para que haga esa labor?