TEMAS DEL PAÍS | O |
03 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL PREMIO Nobel de Literatura búlgaro Elías Canetti dijo: «Nadie es más solitario que aquel que nunca ha recibido una carta». Como ocurre con aquel coronel que no tiene quien le escriba de la literatura hispanoamericana. Pero eso no le ocurre a nuestra ciudad. Sin ir más lejos el pasado día 27 de abril recibió una carta. Ese día, se presentaba en el Centro Cultural de la Diputación la obra ¡Ai, Ourense, Ourense ...! , de José Eduardo Valenzuela Ulloa, cuyo subtítulo la define así: «cartas-memorias sobre el viejo Orense dirigidas a Antonio Tovar Bobillo, a Antón Risco, a mi familia, a Julio López Cid, a Valentín Estévez, a Virgilio Fernández y a José Ángel Valente entre enero de 1977 y abril de 1978». La catedrática de Literatura de la Universidad de la Coruña Carmen Parrilla, ourensana, consideró en el acto a ese libro, más allá de lo referente al género epistolar -el más humilde de los géneros literarios, por lo que tiene de tributo al silencio-, una afirmación biográfica colectiva; se entiende, de aquel viejo Orense. Ese día se nos escribió a todos.