Penouta recupera su capilla

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón O BARCO

OURENSE

Reportaje | La devoción ourensana a san Benito La pequeña iglesia de Vilamartín ardió el día 20 de abril de 2004. Gracias al empecinamiento de los vecinos, el templo volvía ayer a la vida en su mejor día, la romería de san Benito

17 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?os elementos muy diferentes han marcado la historia de la capilla de Penouta, en Vilamartín de Valdeorras. El fuego la redujo prácticamente a cenizas el día 20 de abril de 2004. Casi dos años después, el domingo, un tremendo chaparrón acompañó a los vecinos que, en procesión, devolvieron por fin la imagen de san Benito a la capilla que lleva su nombre. El domingo fue un evento íntimo y emocionante reservado para los pocos habitantes que conserva el pueblo, sin cuyo empecinamiento hubiera sido imposible recuperar el edificio. Ayer, día de san Benito, compartieron su alegría con cientos de fieles de toda la comarca e incluso de otras partes de Galicia y Castilla y León, que se acercaron a escuchar las cuatro misas que desde las 9.00 hasta las 13.00 horas se oficiaron allí. Los dos años que separaron el incendio del reestreno de la capilla demostraron que el poder de la fe mueve montañas e incluso restaura iglesias. Desde el primer momento el pueblo se puso en marcha para conseguir sí o sí volver a levantar el templo. Los vecinos formaron la Asociación Cultural San Benito de Penouta, que se encargó de empezar a recaudar dinero a través de una cuenta corriente. Su presidenta, Florinda Bernardo, estaba ayer exultante tras la romería y recordaba con cariño las aportaciones de cientos de personas. «Y todavía siguen ingresando dinero», añadía. La suma recaudada por los fieles, en torno a 4.000 euros, alcanzó para encargar una nueva talla del santo, que también había resultado calcinada en el incendio de 2004. Lo que sobra se irá invirtiendo en equipar la iglesia, aunque las monjas de A Rúa ya aportaron el altar y algún otro mobiliario. El movimiento social generado tras el incendio acabó siendo acompañado por los políticos, que dieron un empujón definitivo a la reconstrucción con una subvención de 120.000 euros compartidos por la Xunta y la Diputación. El párroco de Penouta, don Eladio, responsabilizaba ayer de estas ayudas -al igual que la gran mayoría de los vecinos- al alcalde, Manuel Candal. «O que máis aportou foi Candal, que foi o que tramitou permisos e diñeiro e gracias a iso se puido levantar isto», comentaba ayer. Sin causa aparente Don Eladio todavía se emociona al recordar la mañana en la que llegó a la capilla tras el incendio de 2004. «Parece incrible que tal e como estaba, porque non quedou nada, agora esté así», se animaba el párroco. El origen del fuego que calcinó la capilla no ha llegado a aclararse y el cura sigue sin explicarse el porqué de un suceso sin causa aparente. Él sigue descartando la posibilidad de un cortocircuito porque la electricidad quedó cortada y también que fueran las velas porque ya debían estar consumidas teniendo en cuenta que la iglesia llevaba cerrada desde seis días antes del incendio. Remates La capilla fue estrenada ayer pero quedan algunos remates para dar por finalizada la reconstrucción del templo, un hecho que provocó alguna que otra queja. Pero lo importante de ayer era el hecho de volver a celebrar la romería en la capilla. «Ahora ya tienen tiempo para el año que viene, pero esperemos que pronto la terminen», explica Florinda Bernardo.