EL ARTE EN OURENSE | O |
10 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.EN la galería Visol expone el pintor Lugrís Vadillo (Vigo, 1942) hasta el 15 de abril. Urbano Lugrís Vadillo representa una significativa dinastía de artistas. Su abuelo Manuel Lugrís Freire era poeta y comediógrafo. Y su padre Urbano Lugrís fue pintor surrealista y simbolista, tan dado a la pintura marinera que incluso añadía un ancla a su firma. Miguel González Garcés le relacionó con la pintura metafísica italiana -sobre todo, la de De Chirico- y la surrealista francesa, así como también con Dalí, el Bosco y Pieter Bruegel. Su cuadro Habitación de un marino viejo cuelga del Museo Municipal Quiñones de León. Lugrís Vadillo, su hijo, también vive y trabaja -como diría Neruda- «al borde de la espuma»: en una casa interiorizada como un barco, que linda con el mar, en A Coruña. Ya había expuesto en nuestra ciudad, en la antigua galería de arte Souto, en 1976 y 1977. Antes, por cierto, participó en la II Bienal Nacional de Pontevedra y en la exposición colectiva sobre el Realismo Fantástico Español (1976, Copenhague y Hannover). El crítico Fernando Mon le relaciona con el surrealismo y el realismo mágico así como con Chirico, mientras que Javier Rubio Nomblot le relaciona con el Bosco y subraya en él la «inconcebible meticulosidad que va a convertirse en su mayor hallazgo». En la sala Alterarte -del Campus universitario- expone el fotógrafo José Paz (Eibar, 1967), bajo el título Ao día seguinte , hasta el día 31. Se mueve entre la foto testimonial -que guarda la memoria del espacio- y la artística. Su paisajismo romántico recuerda a Turner y añade al lenguaje fotográfico detalles casi escultóricos. Y el intervencionismo en la imagen que él se permite se limita a su preparación escénica y, además, no pasa de ser mínimo, efímero y físico; a más de que sus reformulaciones nunca caen en lo decorativo. Finalmente, su obra trasparenta un sentimiento de melancolía. Por lo demás, José Paz hace suyas dos características del arte oriental: el primado de la emoción estética -a la que atribuyó «una significación absoluta» el antiguo poeta indio Yasodhara Indrapanda- y el imperativo poético -que, para el pintor clásico japonés Guo Xi, hace de la plástica «un poema visible»-.