Meterse en la cama

OURENSE

DE REOJO | O |

11 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EN PLENA ERA del consumo y la tecnología (todo en bolsas, todo pequeño y plateado) nadie diría que una cama es un artículo de lujo. Lo es. Recorrer, conocer, pisar los rincones en los que duermen aquellos que no tienen donde dormir desdibuja cualquier duda al respecto. La cama es un lujo comparada con la fría baldosa de los cajeros, con la suciedad de los túneles del tren, con la humedad de la piedra del casco viejo... La cama es un lujo comparada con el techo de raso, con el polvo de la calle, con la mierda de cualquier chilote abandonado... La cama es un lujo si tu almohada es la acera. En Ourense hay gente que no tiene cama y que ni siquiera puede alquilarla. Ni pedirla prestada. Su dormitorio, su sala de estar, su baño son improvisaciones, desnudas, cutres, tristes, mojadas. Sus pecados, si los tienen, no justifican que se hayan quedado sin manta. Los servicios sociales aseguran que los habitantes de la calle rechazan las prestaciones, que tienen forma de litera y de plato de sopa. Pueden parecer niños caprichosos. Quizás lo sean. Quizás lo fueran. Pero tiene razón el Comité Anti-Sida. No sirve decir que rechazan la ayuda y meterse en la cama de la tranquilidad. Si hay que reinventar los servicios sociales, se reinventan. Si para que no fumes se hace una ley y te sacan con el mechero a la calle. Si para que no te mueras en la carretera te quitan puntos antes de que te quites la vida. Si para que un hombre no te mate te prometen una ayuda, un trabajo, una vida de estreno. ¿Por qué no buscar algo nuevo para los desheredados de la acera, por mucho que sean desheredados, por mucho que nadie los mire, por mucho que nadie reclame sus cadáveres? Ya sé que ellos no trabajan todo el día como usted, ya sé que a veces los desprecia. Pero bienestar es una palabra cosida a nuestro estado.