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16 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EL FESTIVAL Internacional de Cine Independiente de Ourense cumple diez años: apenas nada, si se recuerdan las fechas fundacionales de los grandes festivales internacionales europeos de cine: Venecia (1932), Berlín (1951), San Sebastián (1957) y Cannes (1967). Pese a lo cual, es el único festival de cine de una Galicia que brilló bastante en la primera historia del cine español y adquiere ahora una cada vez mayor dimensión audiovisual. Pues bien, dicho todo esto, hay que reconocer más allá de la autocomplacencia que, entre los setenta y cinco festivales cinematográficos españoles, el nuestro se ha encasillado en el documental más que en el puro cine, en la cinta de 18 milímetros más que en la de 35, y en el celuloide experimental o de autor más que en el comercial. El caso es que un festival de cine resulta, por definición, muy caro; y -más allá de lo municipal- requiere una impactante ayuda financiera, por lo menos autonómica. Con ella, ganaríamos la batalla de la competencia nacional; y, luego, la mayor importancia internacional la seguiría sola.