Los vecinos del número 97 de la calle Ervedelo se recuperan del susto provocado por el fuego La pareja de octogenarios que residía en el piso afectado ha tenido que trasladarse
11 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?einticuatro horas después de que un incendio sembrara la alarma en un edificio, el número 97, de la calle Ervedelo de la capital ourensana, el olor a quemado continúa percibiéndose en el inmueble con sólo poner un pie en el portal. A medida que se van subiendo pisos, se hace mucho más intenso y comienzan a verse las manchas negras en el techo. Ya en el tercero, el piso de la izquierda aún muestra las consecuencias de las llamas. Dentro, la vivienda ha quedado inhabitable y sus inquilinos tardarán, con toda probabilidad, bastante tiempo en poder regresar a sus casas. Juan Pascual y Eulalia Blanco, la pareja de octogenarios que vivía en la casa incendiada, han tenido que marcharse a vivir al domicilio de uno de sus hijos. Aunque tuvieron que recibir asistencia sanitaria por resultar intoxicados a causa del humo, se encuentran ya en perfecto estado de salud pero durante algún tiempo no podrán volver al que fuera su domicilio debido a que toda la vivienda ha sufrido las consecuencias del incendio que comenzara en el salón, al parecer por un calefactor de aire que provocó un cortocircuito. Sí que han podido regresar a sus viviendas los vecinos de los otros pisos del edificio, que tuvieron que ser desalojados. Justo al lado de la casa afectada, la familia Gómez recordaba ayer cómo sucedió el incendio. En sus habitaciones persiste el olor a quemado pero, afortunadamente, no se vieron afectados por las llamas y pueden continuar sus vidas con normalidad. «Nos asomamos a la ventana, vimos el humo y nos dimos cuenta de que la señora del piso de al lado también había salido a la ventana. Estuvimos hablando con ella y nos dijo que ella no podía salir de su casa, pero a nosotras nos mandaron bajar a la calle», relatan las niñas María y Laura Gómez, que se encontraban en casa, junto a su madre, cuando sucedieron los hechos. Cuando bajaron a la calle, a una de ellas no le dio tiempo ni a calzarse, avisaron inmediatamente a los bomberos de que dentro del piso incendiado había una mujer. «En ese momento las persianas de la casa caían a la calle calcinadas», relata la madre. Su marido, el conocido sindicalista ourensano José Gómez, asegura que gracias a sus hijas pudo rescatarse a la anciana. El marido de Eulalia Blanco sí había podido salir del edificio a pie. Más intoxicados Aunque ayer ya había regresado a su domicilio, también resultó afectada por el intenso humo una de las vecinas del inmueble que reside en el quinto piso. Se trata de una mujer de avanzada edad que tuvo que ser atendida en el Complexo Hospitalario de Ourense debido a una intoxicación por humo, siendo dada de alta a lo largo de la tarde de ese mismo día. A partir de ahora, tanto ella como los otros ocupantes el edificio, tendrán que reclamar a las compañías de seguros el arreglo de los daños que el incendio ha provocado en los techos, rellanos y hasta en el portal. Afortunadamente, el incendio no registró víctimas y los daños se limitaron al mismo piso en el que se originó, el tercero izquierda, pero en la mente de muchos inquilinos aún queda la duda de lo que hubiera pasado si el fuego se hubiera registrado por la noche, mientras todos estaban durmiendo.