Análisis | Los pleitos atenazan al proyecto de Rieter El desorden, las prisas y los atajos han regido el proceso de instalación de la multinacional en As Pedreiras. El resultado ha sido un rosario de querellas y denuncias al regidor rues
15 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?ace exactamente un año el consejo de administración de Rieter Saifa elegía A Rúa como la mejor ubicación para su expansión hacia el noroeste de la Península. Desde entonces, la instalación de la multinacional en la villa valdeorresa se ha convertido en uno de los culebrones políticos y empresariales más enrevesados de la provincia. Al principio todo eran prisas, la empresa presionaba para obtener ventajas con respecto a Ponferrada o la planta ourensana de Valeo, que también pujaron por la compañía hispano-suiza. El Concello de A Rúa asumió las prisas y las necesidades de Rieter como suyas y ese interés quedó firmado en un protocolo que obligaba a la entidad municipal buscarles las subvenciones, entregarles en propiedad un solar cuya urbanización corría a su cargo y un largo etcétera. Ese acuerdo fue criticado por empresarios y sindicatos porque sobre la empresa no pesaba exigencia alguna. Solarat se agarró a la creación de empleo que suponía la llegada de la empresa -al principio se dijo 150 puestos y ahora que empezarán sólo por cuarenta- como a un clavo ardiendo. Así las cosas, el alcalde ordenó iniciar las obras de explanación por decreto y «a dedo», sin tener la propiedad de los terrenos ni un plan de sectorización aprobado. Todo lo que hiciese falta, aunque con ello se vulnerase la ley. El regidor rues siempre dijo que se aplicaron medidas excepcionales a situaciones excepcionales, que es lo mismo que decir que el fin justifica los medios. Quizá políticamente valga esta máxima, pero jurídicamente entraña mucho peligro. Haber tomado tantos atajos puede acabar traduciéndose en lo contrario de lo deseado, la paralización de las obras y la consiguiente frustración de la instalación de Rieter.