La Veracruz es el monumento más emblemático de O Carballiño. En él destaca la contribución de dos personas, además del arquitecto Palacios. Son Evaristo Vaamonde, el párroco, y el constructor Adolfo Otero. La iglesia se hizo mayoritariamente con colectas de emigrantes, veraneantes y algunas subvenciones y se construyó además con el objetivo de que sirviera de enlace de tres puntos fundamentales, la estación de ferrocarril, la nueva iglesia y la consistorial. Ayer fue centro de atención del mundo de la arquitectura junto a su autor. Adolfo Otero, constructor del templo: «Era un home moi entrañable e moi rapaceiro, a mín ensinábame debuxos de capiteles e lle gustaba moito estar na obra e ver o traballo que facían os canteiros picando a pedra». Carlos Montes, alcalde de O Carballiño, alabó el trabajo y la figura de Palacios en un día señalado para la arquitectura y la villa: «Hai que agradecer ó colexio haber elexido un dos monumentos máis importantes de Galicia e de España para homenaxear a un home e unha obra que está a altura da Sagrada Familia de Gaudí, do que foi un aventaxado alumno». En relación con la reforma de la plaza de la cara norte del templo también indicó que «agora tentamos, toda a corporación, salvaguardar e ensalzar no que se poida a Veracruz». Rafel Otero, historiador que realizó la visita guiada por el interior de la Veracruz, destacó de Antonio Palacios sus dotes de constructor «implicado sempre na materialización do proceso de realización das súas obras». No dejó de resaltar su visión conjunta de la arquitectura, sus juegos de luces y los detalles constructivos.