Crónica | Comienzan las deliberaciones Custodiados por agentes de policía. Sin posibilidad de hablar por teléfono, leer la prensa, ver la televisión o escuchar la radio. La hora de la verdad llega para el jurado popular
16 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?e cobran sesenta euros al día. No hay que ir al trabajo y se disfruta de pensión completa en un hotel de cuatro estrellas. Para muchos esas pueden ser ventajas suficientes como para querer formar parte de un jurado popular pero la realidad es que ser escogido para ese «cargo» acarrea una responsabilidad que desde ayer conocieron de verdad los nueve integrantes del grupo que debe decidir si Flora Rodríguez es o no culpable de los delitos de malversación de caudales públicos y falsificación de documento oficial. Después de cuatro días durante los que han podido escuchar las declaraciones de los testigos y los peritos citados por las partes, los jurados deben valorar si ha quedado o no probada la culpabilidad de la acusada. Antes de quedar totalmente incomunicados -ya que hasta ayer tuvieron contacto total con el exterior- el presidente de la Audiencia y magistrado ponente en este caso, Fernando Alañon, los citó a todos en la sala de vistas y, en presencia de la acusada y de las partes, les explicó con todo detalle la que iba a ser su labor a partir de ese momento. Motivación Antes de entregarles el cuestionario, denominado objeto del veredicto, el magistrado recordó a los presentes el principio legal que reconoce la inocencia del acusado. «En principio Flora es inocente. Ustedes tienen que comprobar que se ha demostrado en el juicio que no lo es. El beneficio de la duda debe ser en su favor», explicó. Para que el veredicto al que lleguen las nueve personas que componen el jurado sea válido, debe estar motivado y ése fue otro de los conceptos que quiso ayer dejar bien claro el magistrado. «Hay que fundamentar el veredicto porque las partes tienen que saber cómo se ha llegado al resultado», reiteró Alañón. Llegaba la hora de la verdad pero el presidente no quiso dejar de recordar a los presentes que ya no cabían dudas. Así, cada uno de los supuestos que aparecen en el objeto del veredicto debe ser razonado y contestado por todos y cada uno de los jurados, de uno en uno y por orden alfabético. No cabe la abstención y en caso de que alguno se niegue a contestar puede ser multado con 450 euros, con posibilidad además de incurrir en responsabilidad penal. Después de entregar sus teléfonos móviles a la agente y custodiados por una pareja policial, las nueve personas abandonaron la sala. Permaneceran en la Audiencia hasta que lleguen a un veredicto. De él depende el futuro de Flora Rodríguez.