AL MARGEN | O |
12 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.POR lo que dicen los expertos, el plan de urbanismo de Ourense no se explicará como asignatura en las escuelas de arquitectura. Nada más estrenarse, allá por el 2003, los técnicos descubrieron un millar de pifias. Dos años después de aplicarse, la normativa ya tuvo que ser reformada. Con gazapos y todo, ahí está el documento para desesperación de los que lo tienen que desarrollar. El plan, al que le dan ocho años de vida -le quedan algo más de cinco-, prevé casi 3.000 viviendas de promoción pública. A día de hoy no están hechas ni medio centenar por lo que el sufrido comprador tiene que ir al mercado libre. La nueva conselleira de Vivenda, Teresa Táboas, puso ayer el dedo en la llaga: en la capital no se ponen a disposición de la Xunta terrenos para edificar a un precio razonable. Razones no le faltan para ser ácida. Incluso no se cortó en hacer su declaración ante el alcalde de Ourense, Manuel Cabezas. ¿Era necesaria la reprimenda en un acto público? ¿Era el lugar adecuado? ¿Es ese el mensaje institucional que se manda desde la nueva Xunta? La hemeroteca podría recordar estas declaraciones cuando haya solares en manos públicas. Ahí se sabrá si cumple Táboas. De momento, sus palabras son sólo una denuncia política.