Crónica | La educación en el concello que más crece Integrantes del colectivo que pide, además de un instituto, que el nuevo colegio de A Valenzá sea más amplio se enfrentó ayer, en el solar del centro escolar, a su alcalde. Y su alcalde a ellos
04 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Con la educación no se juega. Eso creen los integrantes del colectivo ciudadano que reclama un colegio con suficientes plazas para hacer frente al baby boom ourensano que es A Valenzá y un instituto para que esos niños sigan estudiando en Barbadás cuando llegue, sin avisar, la adolescencia. Ayer, y no porque hiciera sol, subió la temperatura en ese municipio que vive pegado a la capital. El delegado de Educación, Felipe Ferreiro, acudió a recoger simbólicamente los diez mil metros cuadrados que el Concello cede a la Xunta para que levante un colegio. La administración autonómica asume la puesta en marcha de nueve aulas de infantil y primaria. A la asociación de padres del Filomena Dato, colegio público al que acuden unos 450 niños, y a los vecinos que integran el colectivo no les parece suficiente. Ayer se plantaron, con pancartas que empiezan a hacer kilómetros, en el solar donde José Manuel Freire Couto, su equipo y agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil esperaban al delegado de Educación. Felipe Ferreiro se dio una vuelta por la zona y lo hizo con banda sonora, la que pusieron varias de decenas de vecinos que reclaman un centro escolar con más capacidad -dos clases por cada curso, unas 450 plazas- y un instituto. Le costó explicar, entre gritos, que todavía no hay proyecto, a pesar de que se anunció que las obras se iniciarían este año. «A consellería o que non pode é planificar ou investir sen constatar necesidades reais. Por iso demanda datos», explicó el delegado, sin dirigirse a quienes le increpaban. No todo el mundo es Baltar. En cifras Los datos se los saben de memoria los afectados: en el concello hay más de novecientos niños menores de doce años. El gobierno municipal también tiene los suyos: 2.096 pisos habitados y la previsión de 2.083 más, en cinco años. Educación hace cuentas por su lado: todos los que solicitaron plaza el año pasado la obtuvieron. Ferreiro enseguida hizo mutis por el foro (no sin antes recordar que existen dos centros concertados en el municipio, el Luis Vives y el Madre de Dios) y los integrantes del colectivo y Freire Couto se enzarzaron en una discusión subidita de tono. Los vecinos exigieron al alcalde que presione a la Xunta y él les respondió que con el nuevo colegio están servidos. El regidor acusó a los movilizados de ser nacionalistas con ganas de sacarle punta política a la cuestión educativa y les espetó, como alcalde del municipio ourensano que más crece demográficamente: «Ninguén obliga ninguén a vivir aquí». Hasta alguna madre utilizó el voto de su hija, a la que seguro le quedan años para ir a las urnas, para presionar. El mechero partidista acabó de encender los ánimos: algunos se preguntaban por qué no se puede ser padre y del Bloque; otros aseguraban que pasan de siglas; y hubo quien sentenció que con los niños no se hace (o no se debe hacer) política.