El intercambiador de la Alameda se mantiene pese a la protesta vecinal

La Voz

OURENSE

SANTI M. AMIL

?na de las dotaciones que tanto el Concello de Ourense como la Xunta han previsto para poner en marcha el plan de comarcalización del transporte público es la construcción de los intercambiadores, unas paradas en las que podrán tomar el autobús los usuarios que lleguen a la capital. Uno de ellos, ubicado en As Lagoas es ya una realidad. El siguiente que se quiere construir está en el centro de la capital, detrás de la Alameda, muy cerca de la plaza de abastos. Los empresarios de los puestos del mercado han sido los principales defensores de este proyecto que, no obstante, cuenta con muchos detractores. La oposición en el Concello de Ourense y los vecinos de la zona de Parque Barbaña han expresado su contrariedad por los planes de la Administración local y la Xunta. Con todo, ambas instituciones han decidido mantenerse en el empeño. De hecho, el delegado de la Consellería de Política Territorial, Elier Ojea, precisó que el proyecto no va a variar. De la misma opinión es el concejal de Infraestructuras, José Luis Rodríguez Cid. Ambos desmienten que el intercambiador sea una pequeña estación de autobuses y que vaya a provocar retenciones en el tráfico por el lugar. Recuerdan que la dotación que se levantará detrás de la Alameda tendrá 320 metros cuadrados, a la que llegarán microbuses con una frecuencia aproximada de diez minutos y que no habrá atascos en las proximidades de su emplazamiento. Otros problemas En días pasados el edil de Infraestructuras comentó que el Concello tiene la necesidad de regular las paradas de los autobuses que llegan a la capital procedentes de las villas y que utilizan paradas que no están permitidas. Sostiene que cuando funcione el intercambiador «ese problema no existirá». También recuerda que los vecinos de la barriada de Parque Barbaña son los que menos sufrirán las consecuencias del futuro proyecto y que actualmente ya hay varios autobuses que estacionan cerca de la zona verde «sin que ninguno se haya quejado».