Una ciudad con tres ritmos

Marta Carballo OURENSE

OURENSE

En directo | Un recorrido por Ourense en un sábado con apariencia de festivo La capital vivió una jornada a medio camino entre fiesta y cotidianidad donde el día a día de los ourensanos se mezcló con la curiosidad de los turistas y el ambiente religioso

26 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Más allá de las celebraciones religiosas, la Semana Santa cambia la vida de la ciudad. Ayer, un sábado -con apariencia festiva- Ourense mezclaba su ritmo diario con el que marcan los turistas. El entorno de As Burgas era el lugar de encuentro entre las tres caras de la Semana Santa. A pocos metros, la Catedral preparaba, entre procesión y procesión, la vigilia de la tarde y se evidenciaba como el centro religioso de estos días concentrando la atención de fieles y también de visitantes que aprovechaban la ocasión para conocer su riqueza monumental. Del otro lado de las termas, la plaza de abastos mostraba la cara más cotidiana de la ciudad. Después de permanecer cerrada el viernes, el colapso de coches en las calles del entorno anunciaba un día agitado en el mercado. En el edificio principal había más movimiento de lo habitual. En el Rianxo, las frutas y hortalizas eran examinados con detenimiento por los compradores, en los puestos de pan y empanadas había cola y los puestos de flores tenían un ajetreo especial. Uno de los floristas destacaba que en estos días reclaman «pequenos centros variados e tamén ramos de claveles e margaridas». Pero si algo revelaba que el de ayer no era un día normal era el entorno de As Burgas. El turismo -muy familiar- se concentra en este punto y los visitantes aprovechaban para comprobar que lo del agua a 67 grados no era una leyenda. Visitantes Los turistas entraban a las tiendas de recuerdos que mostraban una afluencia de público mayor de lo habitual. Y no lejos de allí, en la Oficina Municipal de Turismo-que hoy estará abierta de 12.00 a 14.00 horas- explicaba a los visitantes las propuestas que ofrece la capital. Su situación permite que la afluencia sea mayor que en la Caseta do Legoreiro -hoy cerrada-. Allí a la una de la tarde solo habían atendido a cuatro personas mientras que en la de As Burgas fueron más de medio centenar -no se alcanzarán las cifras de la Semana Santa del Xacobeo pero sí superarán la del 2003-. Eran sobre todo gallegos pero también de Madrid y Tenerife. Como anécdota un ecuatoriano y un peruano completaban el cartel de visitas. La mayoría llegaban por primera vez y lo sorprendente es que además de la catedral o las fuentes comienzan a preguntar también por la Chavasqueira, San Tomé o la oferta cultural. Son los tres ritmos que ayer vivió Ourense en una jornada con sonido de lluvia.