DIARIO DE AURIA | O |
19 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.O auditorio, por fin. E por fin reivindicamos o que somos: provincianos. Por fin queda sen entradas o persoal, e o divo non ofrece roda de prensa (Ourense, ¿dónde queda eso?, se pregunta Carreras mientras ensaya La Traviata en el túnel del Carmel). Por fin comemos as nosas uñas de nervios e desasosego: porque os auditorios serven para que escoitemos. Pero aquí non escoita nin Dios. Porque a cidadanía protesta, os opinadores protestan¿ e o Concello cala. Ninguén se desculpa nunca polas cousas que non funcionan. E o asunto das entradas clama ao ceo, a gritos. La cosa pública é cada vez menos pública. La cosa pública convertiuse, en Auria, na Cosa Nostra. Y toca las narices (por non dicir outra cousa). Ni patrocinadores, ni leches. Yo, y usted, tenemos derecho a una entrada sin necesidad de acudir a patrocinadores. Derecho a poder comprar una entrada. Pero no. E, para colmo, inauguran auditorio como un acto particular do Partido Popular. Grave equivocación: y más a siete meses de unas elecciones (por sectarios, y no sólo por el atentado, perdieron los Acebes). Cosa Nuestra. Cosa Nostra. Somos provincianos. Y a veces, maldita sea, tengo también la sensación de que somos imbéciles. ¿A usted le pasa lo mismo, ciudadano?