OPINIÓN
25 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.QUE en Galicia hace falta un circuito de velocidad, nadie lo puede poner en duda. Es una reivindicacion del automovilismo y motociclismo gallego desde hace más de una década; y si vamos lejos, en Ourense, desde hace tres décadas, cuando el alma mater del automovilismo gallego, Estanislao Reverter, auspició el proyecto de creación de un autódromo que tuvo su amago en el añorado circuito de A Pousa donde se celebraron pruebas nacionales e internacionales de velocidad en tierra. Por aquellos tiempos se llamaba auto-cross. Luego llegó el único proyecto realista, el de Cerceda, pero que contaba con una ubicación errónea y tuvo muchos problemas de expropiaciones e intentos de pelotazos urbanísticos. Aquella idea tuvo hasta oficina, cartel en las instalaciones y un director gerente que se embolsó mucho dinero durante un tiempo. Más tarde se habló de Lalín o Silleda, y en los últimos tiempos ha saltado a la luz el proyecto de circuito de velocidad permanente que dentro de la denominada «Cidade do Motor» la Diputación de Ourense pretende conseguir para el sur de nuestra provincia. El ambicioso proyecto, tiene, entre otros peros, el que un circuito de velocidad para poder organizar pruebas internacionales de alto nivel precisa, a menos de quince minutos de distancia, una completa unidad de quemados (normativa de la Federación Internacional de Automovilismo), algo que desde Verín -por desgracia- no podemos ofrecer ni en helicóptero. Por ello, si el circuito se construyese no pasaría de organizar pruebas nacionales y poco más, y de esta forma sería un verdadero lastre para la economía del circuito, al no poder celebrar pruebas que acercasen a decenas de miles de aficionados o test de equipos de Formula 1, el verdadero maná de cualquier circuito. Al tiempo, la Federación Galega de Automobilismo emite el 24 de enero un comunicado en que que dice que «ante las últimas noticias publicadas en los medios de comunicación sobre el emplazamiento del Circuito Galego de Velocidade, y por la ausencia de voluntad política para acometer la obra, no hay ninguna partida asignada en los presupuestos de la Xunta de Galicia para 2005 y hacemos votos rogándole a la clase política gallega, por su credibilidad y dignidad, ya que llevan 16 años prometiendo al automovilismo gallego el tan ansiado y deseado circuito», con lo que los dirigentes del automovilismo en Galicia vienen a recordarnos que siempre que hay unas elecciones a la vista, salta a la palestra la liebre del circuito en Galicia. Para colmo de males, Asturias y Castilla-León optan también a la construcción de un Circuito de Velocidad en sus comunidades, por lo que no tendría sentido que en el noroeste peninsular se construyesen dos autódromos. Y si a ellos sumamos que el presidente de la Real Federación Española de Automovilismo -que apoyaba tan firmemente el circuito ourensano incluso ante Fraga en Santiago- ahora resulta que recibe al Presidente de la Diputación de Zamora y apoya el Circuito de El Cerezal y que el proyecto asturiano esta apadrinado por Fernando Alonso -con lo que conlleva ese apadrinamiento a nivel mundial-, tenemos una suma de factores que cada día ponen más oscuro que ese circuito de Verín pueda convertirse en realidad, y que, si se construye, se puedan celebrar en él pruebas de prestigio. Al final, el circuito que tanto necesitamos en Galicia, seguirá siendo un sueño. Además, inalcanzable.