Los afectados por la caída de un edificio siguen en el hotel

Marta Carballo OURENSE

OURENSE

Parte del inmueble de la praza da Imprenta cayó sobre sus viviendas Los diez vecinos no pudieron regresar a sus casas y sólo la zapatería pudo abrir ayer sus puertas

14 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Otra noche fuera de casa. Los diez vecinos que viven en los número 23 y 25 de la calle Colón tenían previsto volver ayer a sus viviendas después de que el pasado jueves fueran desalojados tras derrumbarse el edificio numero 2 de la praza de la Imprenta, en el casco histórico. Con ellos, los propietarios de los dos establecimientos comerciales, que también tuvieron que cerrar -la zapatería Hiper-Moda y el café bar Novo-, esperaban a las cinco de la tarde en la calle. Era la hora prevista para que la dos agentes de la Policía Local, acompañados de los técnicos y el aparejador municipal, quitara el precinto que les permitiera volver a sus domicilios y dejar el hostal en el que están alojados estos días. Sin embargo, los daños ocasionados por el derrumbe han provocado que los técnicos no puedan garantizar al cien por cien la seguridad de los residentes por lo que han decidido precintar de nuevo las casas y uno de los establecimientos afectados. Sólo la zapatería volvió a abrir sus puertas. Los vecinos, indignados, han vuelto a pasar la noche al hostal donde permanecerán varios días más. Hasta el momento únicamente los residentes del número 6 de saco y Arce han vuelto a la normalidad. Inspección La desilusión se hizo patente entre los afectados después de que los expertos entraran a examinar el estado del edificio. El primero fue el número 25 de la calle Colón. Tiene cuatro viviendas, tres de ellas habitadas, en las que residen cinco personas en régimen de alquiler. Tras examinar su interior la decisión fue que los residentes volvieran al hostal. El motivo es que uno de los muros del edificio de la praza da Imprenta que se derrumbó el jueves cayó sobre la fachada trasera de este inmueble. Esto provocó numerosas grietas. La misma situación se repite en el número 23. En este edificio hay una única vivienda unifamiliar en la que viven cinco personas que tampoco podrán regresar a casa. Gloria Hernández es la propietaria y explicaba el «miedo» y la «inseguridad» que sentía al entrar en el inmueble que compró hace seis años. Explica que en el interior «hay grietas, piedras y en la parte de abajo hasta ventanas tapadas por el muro del otro edificio». Con la desilusión llegó también la resignación ya que tendrán que esperar varios días para regresar a sus casas definitivamente. De momento han podido coger algo de ropa y algunos enseres. Los técnicos esperarán a que se realicen las labores de desescombro que hoy comenzarán y durarán en principio unos dos días, antes de valorar los daños que el derrumbe del número 2 de la praza da Imprenta ha causado en los inmuebles cercanos. Después vendrá la segunda parte. Habrá que cuantificar los daños, tanto en la vivienda como en enseres y electrodomésticos, para reclamar indemnizaciones. En el caso de los dos comercios sus propietarios valorarán también las pérdidas causadas por los días de cierre.