Guerra sin cuartel al rey

C. Paradela RIBADAVIA

OURENSE

SANTI M. AMIL

Género | Entroido tradicional en Covelo La parroquia del Ayuntamiento de Melón rompió su tranquilidad habitual para centrarse en el asedio y defensa, dependiendo del bando elegido, a la corona real

08 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Una de las celebraciones carnavalescas más tradicionales de la provincia de Ourense se da el martes de carnaval en el Ayuntamiento de Melón, en concreto, en la parroquia de Covelo. Allí don entroido y doña entroida, dos originales y enxebres muñecos de trapo, subidos en un carro tirado por bueyes, presiden la comitiva. Tras ellos el rey, montado en su caballo hace ondear su flamante y llamativa capa azul, seguido de su séquito: guardias que lo defienden del asedio y danzantes que intentan quitarle la corona real y provocar su destronamiento, junto al juez, el fiscal y el bobo. Las calles se quedan pequeñas para acoger al numeroso público que se desplaza desde distintos puntos de la provincia, no sólo de Ourense, sino también de Pontevedra, para disfrutar del peculiar entroido. Los habituales, mientras hacen el recorrido hasta el Coto da Raña, escenario principal del carnaval de Covelo y donde se intensifican los ataques contra el monarca para lograr su destronamiento, recuerdan el frío pasado durante el último entroido: «O ano pasado esto era un barrizal coa neve derretida e hoxe este solciño fai todo máis bonito», comentan. Eso sí las camáras digitales y las de vídeo, empeñadas en inmortalizar los detalles del particular intento de acabar con la monarquía entorpecen, en algunas ocasiones, el desarrollo de una de las escenificaciones más ancestrales del entroido gallego. El rey, mientras tanto a lo suyo, eludiendo ataques y asaltos a base de sangría y licor café que los monárquicos de la localidad le van ofreciendo con insistencia. ¡Y es que la batalla se presenta dura, incluso mucho antes de llegar al Coto da Raña!. La gallardía y la experiencia en miles de guerras anteriores da la victoria al monarca y garantiza el reinado, al menos un año más, en Covelo y para alegría del carnaval de O Ribeiro y de Ourense. En el regreso victorioso las celebraciones y los homenajes líquidos se intensifican de cara la último ritual del entroido de Covelo, en la plaza que preside la capilla del lugar: la puja. La subasta entre los asistentes al entroido de productos típicos de la gastronomía local tuvo este año un protagonismo especial, ya que el alcalde en funciones, Alberto Pardellas, se interesó por un lote de tocino y unos pocos chorizos, al que también le echó el ojo un matrimonio forastero. La salida se fijó en 50 euros pero los ánimos se fueron calentando y el precio final llegó a los 100 euros, que se marcharon fuera de Covelo.