?aquel Carreiro González ganó en el juzgado lo que legítimamente le correspondía por sus méritos y le fue negado por el Concello do Carballiño en beneficio de una compañera de partido del alcalde. Pero con la justicia que le reconocieron las leyes empezó su particular calvario. El alcalde de O Carballiño puso en marcha, supuestamente, una revancha hacia la trabajadora que le había dejado en evidencia y así Raquel Carreiro estuvo meses sin mesa ni silla donde realizar su trabajo, sin tareas asignadas, adscrita a diferentes negociados y con la saña como respuesta -en una ocasión declaró que «cuanto más protestaba, más me puteaban»-. En su campaña de desprestigio de la trabajadora, y según consta en la documentación judicial, la llegaron a acusar de sacar expedientes personales del Ayuntamiento, de promover reuniones clandestinas y de insultar a compañeros. Depresión A pesar de que la funcionaria se fijó como objetivo no dejarse vencer por el acoso laboral al que estaba sometida al final la tensión pudo más, y acabó cayendo en una depresión que, según el psiquiatra que la trató, le acarreará problemas durante años. Entre los hechos constatados destaca, como se reconoce en la denuncia interpuesta contra Pachi Vázquez, que dicha funcionaria era la única trabajadora del Concello do Carballiño que no estaba adscrita a ninguna plaza y, más tarde, se le había bajado el nivel profesional. Varios compañeros de trabajo y ex ediles, que ya desfilaron por el juzgado, corroboraron la situación de la trabajadora.