Crónica | Cómo afecta el cierre de Valeo a los talleres subcontratados La cooperativa Romaní da empleo a casi cincuenta ourensanos. Ahora saben, en primera persona, qué es eso de la deslocalización. Se rifa su futuro
17 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?in paro y sin trabajo. Así se quedarán los trabajadores de la Cooperativa Romaní, que produce cablerías para Valeo, si el Concello de Ourense no encuentra en unas semanas otra ocupación para un taller que lleva años poniéndole buena cara a la inserción laboral de colectivos con dificultades para colarse en el mercado de trabajo. Aunque desde fuentes municipales aseguran que el taller seguirá abierto, la preocupación no entiende de promesas. El casi medio centenar de familias que dependen del taller viven momentos difíciles. Los protagonistas de esta historia de subcontratación aseguran que su situación es mucho peor que la de los propios trabajadores de la factoría. Ellos no optarán a prejubilaciones. No cobrarán indemnizaciones. No tendrán la fuerza de una multinacional para conseguir otro empleo. El lema de la pancarta que portaban el pasado viernes en la manifestación convocada por el comité de empresa de Valeo resume su situación a la perfección: sin paro y sin trabajo. Son autónomos. O lo que es lo mismo: si no curran, no ganan. Historias personales Rosario es una de las trabajadoras de este taller. Su caso es sólo un ejemplo. Hay cuarenta más. Ella misma, con otros compañeros, se reunió la semana pasada con el alcalde, que les aseguró que la cooperativa seguirá en marcha. Pero se pregunta cómo mantendrá a su familia este mes, durante el que sólo ha trabajado cinco días y medio. Los festivos y las jornadas de huelga de la planta de San Cibrao han reducido la actividad de la cooperativa y, por tanto los ingresos de todos y cada uno. Por su parte Valeo todavía no se ha pronunciado al respecto del futuro de los talleres que tiene subcontratados en torno a su fábrica de Ourense. Afirman que la reorganización de su actividad influirá, seguro, en estas unidades de trabajo pero descartan que afecte a todas. Además, las recolocaciones de los empleados de la planta podrían llegar a matizar las repercusiones en los talleres. En este sentido, y según los propios cooperativistas, el comité de empresa de Valeo en ningún momento ha llevado a las reuniones con la firma la situación de las subcontratas. Responsabilidad La otra parte implicada en este atolladero laboral es el Concello de Ourense, que tutela el taller. El BNG denunció ayer la falta de previsión, la despreocupación y el abandono del gobierno local en relación a esta cuestión. Para el PSOE es una auténtica tomadura de pelo. Ambas formaciones han pedido reiteradamente información sobre la cooperativa a Servicios Sociales, sin obtenerla. Los socialistas aseguran que hoy por hoy el Concello no tiene ninguna otra actividad alternativa para el taller. Pero al margen de las cuestiones dialécticas y políticas, lo cierto es que los trabajadores reconocieron ayer que hace un año que no ven al concejal de Servicios Sociales, Francisco Muñoz Seguín. Y que la persona más directamente relacionada con la cooperativa, Amelia Belmonte, le ha ido facilitando informaciones aisladas y contradictorias en los últimos meses sobre su futuro. El Concello está en contacto con otras empresas para intentar buscar una nueva actividad para este taller, según informó la semana pasada. El BNG citó a varias, como Egatel e Hispamoldes, ambas con sede en el Parque Tecnológico de Galicia. Que les costase integrarse en el mundo laboral quizás esté detrás de la dignidad de estos trabajadores. Rosario, que es la voz de algunos de ellos, aseguró ayer: «Queremos contribuir, cos nosos impostos, ó desenvolvemento desta cidade e non cobrar dos impostos dos demáis». Una lección de lucidez.