Iniciativas | Cine «made in» en Ourense Los integrantes del taller de cortos participaron ayer en el rodaje de un filme que tuvo como escenario el entorno del campus de la capital y como actores a jóvenes de la provincia
14 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ada que envidiar a los mejores rodajes de Hollywood o Cinecittá. Nada, excepto el presupuesto. Las grandes estrellas y los escenarios memorables los pusieron los alumnos del taller de cortos y los protagonistas escogidos después de un cásting -cuatro futuras promesas del celuloide-, y el bucólico entorno del campus de Ourense, que dejó entrever sus mejores secretos para convertirse en el escenario ideal. Y todo para cuatro minutos. Durante casi doce horas, un grupo formado por más de veinte personas, muchas de ellas ajenas al mundo del cine, grabaron un cortometraje que supone el trabajo final de un taller de extensión universitaria que se ha desarrollado durante los últimos meses. Con el título de Timofónica, los estudiantes recrearon una historia conocida por muchos. La de un ciudadano timado por una compañía telefónica que contó su historia -revancha incluida- en una carta al director publicada por La Voz hace algunos meses. Sobre esa historia se escribió un guión que pronto estará convertido en un cortometraje que se estrenará dentro de unos meses en el campus de Ourense. Colaboración Con la participación de la productora Mr. Misto Films, el equipo que ha participado en el taller realizó durante todo el día de ayer un intenso trabajo que comenzó en una calle cercana al campus, en la que se recrearon las primeras secuencias de la obra. Para llevarlo a cabo contaron con la ayuda desinteresada de los trabajadores del servicio de la Ora, que no sólo colaboraron para vallar la zona azul en la que se iba a rodar, sino que también prestaron ropa y máquina de tickets expeditivos a uno de los actores, que interpretaba a un vigilante poniendo una multa de aparcamiento al sufrido protagonista de la historia. Después de varias horas de trabajo el equipo de desplazó hasta el interior del recinto unversitario, en el que se encontraba otro de los escenarios del rodaje. La nueva oficina de servicios bancarios hizo las veces de sí misma y sirvió para que los actores pudieran recrear nuevas escenas. Ya por la tarde, después de un descanso, el trabajo se centró en el despacho de la biblioteca del edificio de hierro, que se transformó en la asesoría en la que trabajaba el protagonista de la historia. Allí finalizaría una dura jornada en la que no faltaron ni la claqueta, ni los memorables ¡acción! o ¡corten! Y es que por mucho que fueran noveles, los integrantes del equipo tenían muy claro que el séptimo arte tiene normas que no se pueden obviar.