Perfil | Emilio López Fernández El máximo responsable de la patronal de la construcción apuesta por la discreción pese a liderar un colectivo de 172 sociedades y más de 14.000 trabajadores
11 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?milio López Fernández anuncia su marcha de la presidencia de la Asociación de Constructores porque cree que se ha cerrado un ciclo. Son ya más de diez años como máximo responsable de un colectivo que aglutina a 172 empresas y que dan trabajo directamente a 14.300 personas en la provincia. Es, por lo tanto, el líder de un sector de gran pujanza. Atrás queda la época en la que llegó a la presidencia luego de suceder en el cargo a Francisco Rodríguez, el actual presidente de la Confederación de Empresarios de Ourense (CEO). Su ascenso se produjo desde la vicepresidencia y con el paso de los años acabó ganándose por derecho propio el respeto de los asociados que nunca llegaron a cuestionar su trabajo, al menos de una manera evidente. Los que le conocen de cerca ponderan sus cualidades humanas y profesionales, sobre todo el rigor y la seriedad defendiendo al sector. Poco amigo de prodigarse en los cenáculos del poder, sí ha mantenido siempre buenas relaciones con los representantes de las diferentes administraciones, quizá por ser éstas uno de los principales clientes de las compañías constructoras. En las vísperas de su marcha, Emilio López está viendo cumplido uno de sus grandes anhelos: que la asociación tenga una sede propia en la que también se formará a los futuros trabajadores de la construcción, en la calle Padilla. «Es una gran obra para los constructores, para la recuperación del casco histórico y para toda la ciudad», decía aún ayer. También ha criticado alguna de las actuaciones urbanísticas que se han acometido en la capital. Por ejemplo, en varias ocasiones se mostró disconforme con el modelo de plan urbanístico del Concello de Ourense, aunque prefirió contribuir a su mejora promoviendo varias alegaciones al documento, alguna de las cuales se han incorporado al texto de la propuesta de ordenación territorial. Nunca defendió que el PXOM se haya recurrido en los tribunales y de hecho intentó -sin conseguirlo- que el PSOE retirase sus reclamaciones ante la Justicia.