DIETARIO | O |
15 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.VALEO ha puesto fecha. Con el año se acabará la historia de la factoría en Ourense si antes las negociaciones no avanzan en la línea del acuerdo. Hoy habrá una de esas asambleas decisivas en las que al final poco se decide. Una reunión, de esas reuniones determinantes, en las que al final lo único que se determina es que la empresa se rige por números y los trabajadores por supervivencia; que las direcciones del acuerdo son contrarias, y que hay que quemar todas las bazas antes de concluir que la reunión definitiva y determinante es la que pondrá el punto final a un largo conflicto en la que la incertidumbre duró poco. Valeo se cierra y no hay vuelta atrás. Desde el principio era incuestionable que los beneficios empresariales no estaban en Ourense. Y los empleos pasaron a ser cifras. Y los trabajadores pasaron a ser dependientes de unas protestas que encontraron respaldo social pero no garantías. Porque la Administración pública pierde en el terreno privado. Porque en dos meses Ourense no puede convertirse en un atractivo paraíso inversor. Porque no se puede esperar que en una provincia dependiente nos salve el espíritu emprendedor. Porque se sigue esperando que sean otros los que vengan a salvarnos la papeleta. Siempre otros.